Avances y retroceso

Como se preveía, se hizo obligado un retroceso en el semáforo y parece ser la antesala de nuevas complicaciones para lograr la reactivación económica. No estamos en la fase de un rebrote sino de un repunte. Dada la relajación que se han tenido de las medidas sanitarias, los estragos tanto en lo social como el económico pueden constituir lastres mayores.

La emergencia sanitaria del Covid-19 y la consiguiente crisis económica y social plantea retos que nunca había tenido que asumir ningún gobierno o empresario en el mundo. Ha sido un golpe inesperado y muy difícil de gestionar. Nos movemos en territorio desconocido, todos nos hemos visto obligados a improvisar.

Hace unas semanas se anunció que era el momento de iniciar el camino hacia la nueva normalidad, pero con prudencia. No se puede poner duda la necesidad que existe de iniciar la desescalada para evitar que el parón económico provocado por el gran confinamiento tenga efectos más perniciosos de los previstos sobre la economía y el empleo.

La dureza, crudeza y preocupación de la dramática caída de la actividad turística registrada y reportada por el Inegi en los meses de pandemia debiera servir para que todos los sectores involucrados reconsideren la necesidad de diseñar algún programa especial de apoyo a la industria turística.

Tanto Guerrero como el país necesita de la actividad turística para atenuar la crisis económica que se avecina y que conforme pasen los meses se sentirá con más rigor.

Los datos recientes del INEGI confirman que lllegada de viajeros rebasó el millón de personas por primera vez desde la cuarentena por el Covid-19, al llegar a 1.4 millones; pero el gasto de los turistas es más austero y derrama de divisas se mueve más lento.

Durante julio, se superó el millón de viajeros, lo que no ocurrió en los tres meses previos, al sumar un millón 390,209 personas, 66.6 por ciento menos en su comparación anual. En divisas totales, el país captó 490.4 millones de dólares, lo que representó una caída de 77.4 puntos, respecto a igual mes del 2019.

En ambos casos se presentaron las menores bajas desde marzo, cuando se declaró la pandemia del Covid-19, lo que no evitó que en los primeros siete meses del año el sector viva su peor momento al acumula la pérdida de 11.9 millones de turistas internacionales y de 8,204.7 millones de dólares de ingresos.

El gasto medio de los turistas internacionales llegó a los 308.6 dólares, 35.6 por ciento menos que en julio del año pasado, y el segmento de crucero hiló su cuarto meses en ceros.

En Guerrero, el turismo internacional no revierte las tendencias negativas. Los paseantes provienen de lugares con alta incidencia de contagios por el Covid 19 y los protocolos sanitarios son insuficientes además de que su aplicación es demasiado flexible.

Los cambios continuos en la forma de contabilizar los afectados y fallecidos, la ruptura de las series y el empecinamiento en no aceptar el número real de muertos en lo que va de año, ha llevado a que existe incertidumbre y se hayan generado alarmas, como la del gobierno de EU, para recomendar que se evite viajar a diferentes regiones de nuestro país.

Además el gobierno federal, en un error incuestionable, trasladó responsabilidades a las autoridades sin consensuar una estrategia general de control a la expansión de contagios y de diseño de protocolos sanitarios viables.

La reactivación turística tendrá que ir de la mano de diversos factores que no sólo dependen de la industria de viajes y turismo. En primer lugar, entrará al juego la estabilización del control médico y sanitario, los destinos deberán ser poseedores de datos duros que reflejen tendencias positivas en la disminución de número de contagios, hospitalizaciones, decesos, etc.

Será primordial poner la seguridad del viajero en el centro de toda estrategia y recuperar su confianza, así como enfocar recursos y canales de comunicación a las tres etapas: planificación, experiencia y recuerdo. A los que quieran viajar, que les sea posible, y a los que dudan, que vuelvan a confiar a partir de la experiencia que compartan los pioneros.

Guerrero depende en su mayoría de la actividad turística. Los ingresos que se generan a raíz de esta actividad económica impulsan el desenvolvimiento y crecimiento de distintos indicadores poblacionales como el ingreso per cápita, la vivienda, el nivel de escolaridad, etc.

Esta crisis tendría que permitirnos profundizar en los análisis de la influencia directa e indirecta que tiene la industria en la vida de la población que forma parte de la oferta turística de un destino y en los conveniente de diversificar la economía del estado.

Es una oportunidad para edificar un mejor turismo, más sustentable, sostenible, incluyente, duradero y responsable.

El mejor momento para plantar un árbol fue hace 20 años. El segundo mejor momento es ahora diría la abuela.