Ayuntamiento vandalizado

Es altamente probable que el organismo operador del agua potable en Acapulco haya sido saboteado y vandalizado tal y como lo refirió Adela Román Ocampo hace algunos días.

Atendiendo a sus palabras los propios trabajadores las destruyeron instalaciones, partes de la infraestructura de captación y abasto del líquido y “han dicho que no les importa que no haya agua”, por los problemas “sindicales, oscuros y ajenos al pueblo”.

Además refirió que recién iniciada la administración que encabeza balearon “una bomba de distribución y eso lo declaró la CFE, que encontraron los casquillos”.

La alcaldesa concluyó que el organismo se encuentra en manos criminales.

Los señalamientos hechos por la presidente municipal amplían el panorama del desastre en que se encuentra el organismo en cuestión.

La corrupción es el punto de origen y los sabotajes y vandalismo detectados son solo una de las expresiones de la descomposición que campea en esta paramunicipal.

Pero inquieta que hasta el momento, todo queda en denuncia mediática y una promesa de tomar las medidas conducentes para corregir estos males pero todo queda ahí. En  declaraciones.

Incluso las denuncias hechas en días recientes parecen operar como una cortina de humo para poner atención a las supuestas investigaciones contra trabajadores vándalos y no en la corrupción financiera.

Al igual que el conjunto del aparato administrativo de gobierno municipal, la CAPAMA requiere de una profunda revisión integral y de tomar las medidas adecuadas para recuperar al organismo.

Desde hace decenios la comisión de agua ha funcionado como un ente de financiamiento ilícito de otras actividades y no las de garantizar la captación y abasto del vital líquido. En pocas palabras, tradicionalmente ha sido la caja chica de políticos.

En otro momento se legalizó la desviación de recursos al nominarla como Comisión de Agua Potable y Obras Urbanas de Interés Social. Es decir con fines electoreros se le transmitió al organismo facultades que correspondían a la Secretaria de Obras Públicas del municipio.

Hasta hace meses lo que se supo de la vida financiera de CAPAMA a fue que se arrastraban adeudos por  38 millones de pesos a la Comisión Nacional del Agua (Conagua), 30 millones de pesos retenidos al ISSSTE correspondientes al periodo del 2005 al 2008, 79 millones de pesos por juicios laborales y 28 millones de pesos por laudos, entre otros más

Pero la información solo fue utilizada como un recurso electorero y a la fecha, los actos de corrupción permanecen impunes.

Pero existe otra debilidad en este hecho. A partir de estos señalamientos de corrupción puede ser que se decida incrementar las tarifas en los servicios de la CAPAMA y evitar que se apliquen sanciones a los responsables.

Eso implicaría mantener el círculo vicioso en que los usuarios tienen que pagar las consecuencias de la corrupción y el vandalismo mientras que los responsables se mantienen impunes y cobrando en el organismo.

Aquí la Cuarta Transformación no está operando. Se reduce a a declaraciones mediáticas y poca acción.

Cuando los hechos no apoyan a las palabras, se las lleva el viento diría la abuela.