Amenazas latentes

Dos focos rojos vuelven a prenderse como una amenaza virtual a la estabilidad política y social de Guerrero, la confrontación entre los grupos civiles armados que se hacen llamar autodefensas y las movilizaciones de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación (CETEG).

Las confrontaciones surgidas entre la Unión de Pueblos Organizados del estado de Guerrero (UPOEG), El Frente Unido para la Seguridad y el Desarrollo del Estado de Guerrero (FUSDEG) y otros grupos surgidos en la Costa Grande de la entidad  constituyen una lucha por el poder político y económico.

Son una forma de lucha por el control de territorios, un modus operandi muy similar al que tienen las bandas de la delincuencia organizada y terminan por acentuar la situación que dicen combatir. En los lugares donde se registraron las confrontaciones los niveles de violencia e inseguridad se incrementaron

Las autodefensas surgen principalmente en lugares en donde la violencia ha permeado todos los aspectos de la vida de las personas, incluyendo los medios de producción, y en donde la posibilidad de salida es prácticamente inexistente para gran parte de la población afectada.

En los recientes enfrentamientos entre estos grupos, la autoridad estatal se oferta como mediadora, le da tratamiento de un conflicto surgido por desavenencias y no como un fenómeno en el cual las funciones del aparato gubernamental son cuestionadas y las normas legales se rompen.

Ante la incapacidad gubernamental de hacer vigente la ley y garantizar la seguridad pública, ciertos ciudadanos deciden tomar la justicia en sus propias manos y formar grupos de autodefensa pero con una estructura de gobierno paralelo.

En estas condiciones, el dialogo constituye permisibilidad  de que se rompa la ley, en caso contrario se corrobora una fatalidad: el gobierno se encuentra imposibilitado para aplicar la ley.

Contrariamente a la naturaleza que explica el surgimiento de la autodefensa, es decir grupo que pelea ilegalmente y de forma armada, no con el fin de derrocar al Estado, si no de regresar las condiciones de seguridad física y patrimonial de una comunidad, el grupo impone sus propias reglas y asumiendo funciones de gobierno.

Es por eso que las confrontaciones frecuentes entre las autodefensas, ponen en riesgo las condiciones de la coexistencia pacífica y desarrollo de la actividad económica productiva.

El otro elemento es la movilización del magisterio en demandando el cumplimiento de remuneraciones pero con el fin oculto de constituirse en grupo de presión para imponer sus condiciones en la nueva Reforma educativa que está por efectuarse.

El problema es que la forma de protesta del magisterio implica acciones que propician la caída de la de la actividad económica además de que se trata de movilizaciones violentas.

Debe recordarse que en el periodo 2011-2015 ese tipo de movilizaciones causaron daños a la economía de la entidad. La movilización magisterial forma parte de la lucha por el poder que se está viviendo a nivel local y nacional. Ambos fenómenos constituye un uso político de la desobediencia civil y de la violencia como expresión de la inconformidad.

Pero en tanto el gobierno se encuentre limitado para poder hacer valer la ley, se propicia que el hacerse justicia por mano propia se presente como la única instancia de “salvación” para las personas y termina  confluir en la misma violencia a la cual están decididos a erradicar de sus comunidades.

Cuando se siembran vientos se cosechan tempestades diría la abuela.