La Guerra que no se ha ido
La Guerra que no se ha ido

Esta semana será crucial en el tema de la Guardia Nacional, su aprobación es virtual pero el punto discordante será la recuperación de la iniciativa enviada por López Obrador en un principio y el artículo transitorio que le convierte en un cuerpo con mando militar.

El punto ha causado controversia entre organismos sociales nacionales e internacionales. Pero existe otro foco ámbar al cual, a lo largo de la semana, se le dio poco importancia.

El pronunciamiento del autollamado Ejército Popular Revolucionario (EPR) que a través de su órgano del difusión El Insurgente, a principios de mes, rechazó la creación de la Guardia Nacional, la cual comparó con la Ley de Seguridad Interior que fue anulada y criticada en su momento por la fuerza política que actualmente gobierna y además calificó a López Obrador como un  “político de oficio”, al sostener que durante su campaña pidió el regreso de los militares a sus cuarteles y hoy procede en sentido contrario, impulsando una Guardia Nacional.

El punto clave de dicho texto es la descripción ideológica que hace de la Guardia Nacional y que, según sus palabras, se inscribe en una política de contrainsurgencia y la describe como es un viejo plan con otro nombre que tiene sus antecedentes desde el sexenio de Ernesto Zedillo.

El argumento del EPR es que se conformará con estructuras y efectivos del Ejército, la Marina, la Policía Federal será un cuerpo más del aparato represivo.

Los grupos extremos en armas más importantes o más grandes del país, han manifestado su rechazo a ciertas políticas de López Obrador. Primero fue el EZLN  cuya estructura se encuentra actualmente focalizada pero que no deja una agrupación de estructura político militar con capacidad de movilización; Ahora el EPR y su rechazo, podría convertirse en radicalismo con actos de terrorismo como lo ha hecho en administraciones pasadas. En ambos casos se trata del rechazo, pero además de la toma de distancia del actual régimen. Esta agrupación armada en 2007 se atribuyó la autoría de las explosiones ocurridas en ductos de Petróleos Mexicanos (Pemex) en Veracruz y Tlaxcala, indicando que las acciones fueron preparadas y ejecutadas para no causar pérdidas humanas.

Los componentes de este foco ámbar están planteados. Independientes de las debilidades que puedan tener, estos grupos en armas tienen estructuras militares y actúan bajo una lógica de guerra, con lo cual no se puede bromear ni menospreciar.

Dado que los cuerpos militares y policiacos son los instrumentos de ejercicio de la fuerza y represión de todo Estado,  su discurso de oposición se teje exacerbando la animadversión hacia dichos cuerpos debido a la actuación que han tenido.

La nueva estrategia de seguridad pública o el plan nacional en la materia necesariamente tendrán que clarificar los focos que son una amenaza para ella y reconocer su grado de incidencia en la nueva realidad.

Existe una delincuencia organizada que trafica con enervantes, órganos humanos, personas además de que extorsiona y priva ilegalmente de la libertad.

Bandas o superbandas que se dedican a la sustracción ilegal de los recursos de la Nación.

Grupos que por motivos políticos utilizan  la violencia, la rapiña, alimentando odios de clase y hacia los uniformados y hacia el Estado.

Grupos que pregonan una transformación social mediante el uso de las armas y el combate al Estado o a las formas de dominación vigentes.

La complejidad mayor radica en que los grupos descritos se mezclan, se cohesionan bajo intereses concretos y en todos los casos constituyen un foco ámbar para la seguridad nacional.

Ni el narcotráfico es la única amenaza a la seguridad pública, ni la Guardia Nacional es un cuerpo que pueda hacer frente a todos los aspectos de seguridad.