
Hoja verde
Dinámica sin dialéctica
Es difícil, casi imposible, saber qué pasará con la 4T, si la presidencia de AMLO será exitosa o fallida, si la derecha impondrá su proyecto de Nación, o si el PRI y el PRD podrán recuperarse o desaparecerán, hasta ahora, todo o casi todo parece incierto, confuso, impredecible.
Quizá lo único claro, evidente e indiscutible, es que el país está en movimiento. Y movimiento significa cambio, reacomodo, ajuste, reordenamiento, para bien o para mal, hacia atrás o adelante, retroceso o progreso, eso depende de circunstancias, conveniencias y posturas, pero de que se mueve, se mueve.
El país está vivo, patalea, la mayoría de los mexicanos está insatisfecha con la realidad que vive, por eso quiere cambiarla, y eso es algo positivo, alentador. El problema es que el movimiento parece demasiado intenso, agitado, incierto, es un cambio con mucha dinámica, sin duda, pero poca dialéctica. Porque predomina el alegato, el desacuerdo, el insulto, la desacreditación, el agravio, los desencuentros, y así es muy difícil, prácticamente imposible, lograr la verdad.
La dialéctica considera todos los fenómenos como en eterno movimiento, y el desarrollo de la naturaleza, como un resultado de la lucha de las contradicciones que en ella existen.
Y en política, la dialéctica es la teoría y técnica retórica de dialogar y discutir para descubrir la verdad mediante la exposición y confrontación de razonamientos y argumentaciones contrarios entre sí. Un conjunto de razonamientos y argumentaciones de un discurso o una discusión y modo de ordenarlos.
Es bueno, muy bueno que el país se mueva. Desafortunadamente, en la coyuntura mexicana, los “diálogos” de los adversarios políticos son sólo distracciones tácticas para legitimar y mantener el conflicto. Cada bando quiere hacer propio un mensaje de alerta y de aliento; como en la guerra, los generales de cada ejército se asumen como defensores de la verdad y enemigos de la mentira. Atrapados en su propia estrategia, cada vez más debilitan el diálogo y fortalecen la reyerta.
Trágicamente, olvidan que para seguir en su guerra deben hacernos creer que quieren la paz.