¿Primero los pobres, presidente?

“Por el bien de todos, primero los pobres”, proclamó emotivo el presidente Andrés Manuel López Obrador, en su discurso inaugural, y emocionó a muchos, como su seguro servidor, que habíamos votado por él, y más a los que viven en tierras como la nuestra.

Nadie, al menos abiertamente, disintió, desacreditó, discrepó o reprobó semejante proclama. Y cómo, siendo el combate a la pobreza pilar inherente a los sistemas democráticos, y tema prioritario en la agenda de la presunta democracia mexicana, particularmente en los estados más pobres del país, como Chiapas, Oaxaca y Guerrero.

De acuerdo con el reporte ‘10 años de medición de la pobreza en México, 2008-2010’ elaborado por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), el 60 por ciento de la población de estas entidades viven en condiciones de pobreza y del 20 por ciento en pobreza extrema (Chiapas 76.4 por ciento, Guerrero 66.5 por ciento, Oaxaca 66.4 por ciento).

Los datos confirman la incómoda certeza del incongruente trato que el gobierno de la 4T ha dado a Guerrero. Porque es muy difícil entender, justificar y aceptar su respuesta en lo que va de 2019, particularmente en la administración y reparto del fertilizante.

“Estoy absolutamente convencido que cuando hablamos con el Presidente de la República”, en octubre del año pasado, cuando todavía era presidente electo, “su intención era ayudarle a la mayoría de los campesinos de Guerrero. Lamentablemente quienes operaron el programa lo llenaron de prejuicios, de inoportunidades y sencillamente complicaron algo que ha traído como consecuencia un desgaste social y político, hay que reconocerlo”, lamentó el gobernador Héctor Astudillo el 12 de agosto.

Incongruente desempeño, sin duda, porque el principal compromiso del presidente López Obrador fue que “por el bien de todos, primero los pobres”, y pocos o ningún mexicano es más pobre que los campesinos de Guerrero.

Incómoda certeza de que el presidente no ha cumplido su promesa, sobre todo para los que votamos por él, y para todos los que vivimos en esta tierra.

Como le reprochó Héctor Astudillo, “nuestro estado es estratégico para la gobernabilidad del país y desea ser parte de la solución a los desafíos que vive. A los guerrerenses no nos agrada que ni nos subestimen, ni que nos miren con ojos de desigualdad.

“Guerrero es un estado que resalta por sus portaciones al proceso histórico y social de nuestra Nación, siempre ha reclamado mirar la historia, esa historia inspiradora que muestra una y otra vez que los guerrerenses tenemos ánimo para el progreso y fe en la justicia”.

Por eso, el presidente de la 4T debería comenzar por entender, justificar y aceptar el reproche, para luego tratar de compensar los desatinos de su gobierno.