Iguala: estímulos fiscales para crecer

El pasado 20 de marzo, el municipio de Iguala de la Independencia y la Confederación de Cámaras Industriales del Estado de Guerrero (Concaingro) firmaron un convenio que busca detonar el desarrollo económico de aquel municipio, a través de incentivos fiscales que promuevan inversiones productivas y generen nuevas fuentes de empleo.

En apego a lo dispuesto por la Ley de Fomento Económico, Inversión y Desarrollo del Estado de Guerrero, que data del año 2002, se establecen condonaciones del 80 por ciento en el pago de derechos por trámites catastrales, de alineamiento, número oficial y uso de suelo, así como para la expedición de licencias de construcción.

También se otorgan incentivos fiscales temporales en el pago de predial, de 18 a 36 meses, a empresas mineras y desarrolladores de vivienda durante la etapa de construcción. El sector comercio y servicios también recibe beneficios, como el 50 por ciento de descuento en el impuesto sobre adquisición de bienes inmuebles, entre otros.

Se trata de la decisión más importante para reactivar la economía en aquel municipio y generar nuevos empleos desde los trágicos sucesos del 26 y 27 de septiembre de 2014, que tanto lastimaron al pueblo igualteco y al país entero, con la desaparición de 43 normalistas de Ayotzinapa.

Con este convenio Iguala toma control de su destino y pone la mirada en el futuro, como hace ya algunos años lo hiciera la hoy próspera y pujante ciudad de Querétaro. En efecto, ubicada en la competitiva región de El Bajío, Querétaro es por cuarto año consecutivo el destino preferido para la inversión, seguida por la ciudad de Monterrey, según la encuesta Perspectivas de la Alta Dirección, levantada por la consultora KPMG.

Esto es resultado, entre otras cosas, de una decidida política de incentivos fiscales. Según Pro México, de los 22 incentivos que se pueden legalmente considerar a nivel local, Querétaro ofrece 20 a inversionistas nacionales y extranjeros (en aquella región Guanajuato le sigue con 16).

Otro caso de éxito lo constituye el municipio de Monterrey. Aprovechando al máximo las posibilidades que ofrece la Ley de Fomento Económico del Estado de Nuevo León en cuanto a estímulos fiscales, la ciudad se ha colocado dentro de las cinco mejores para hacer negocios en América Latina, según la revista Entrepreneur.

Por ejemplo, una empresa de nueva creación puede tener un descuento de hasta el 95 por ciento del Impuesto sobre la Nómina, y hasta por cinco años. Es así que se han logrado crear importantes cadenas de valor en sectores industriales como el automotriz, autopartes, electrodomésticos y metalmecánica. Muestra de ello es que de las 110 mil empresas asentadas en aquellas tierras, 103 mil son micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes).

Así pues, Iguala levanta la mano para llamar la atención de inversionistas y empresarios. Y no se trata de una simple ocurrencia. Ubicada en el corazón de la región minera del Centro-Norte del estado, Iguala tiene todo para asumir y desarrollar una vocación industrial vinculada a esa actividad.

El proyecto del gobierno del estado para construir un Polo de Desarrollo Minero Industrial en Iguala, denominado Ecosistema Minero Industrial de Iguala de la Independencia, así como los anuncios de futuras e importantes inversiones de empresas mineras en la región, y de empresas proveedoras de éstas, confirman esta visión; la configuración de cadenas de valor y de proveeduría locales es una realidad.

Es importante también reconocer que este convenio sintoniza con las políticas públicas impulsadas desde la Presidencia de la República para atraer inversión y promover desarrollo en distintas regiones del país. Así, por ejemplo, en la frontera norte se redujo el ISR al 20 por ciento, y el IVA al 8 por ciento, y en proyectos emblemáticos como los trenes Maya y Transístmico, la refinería de Dos Bocas y la red de fibra óptica para llevar Internet a toda la República, se consideran paquetes diversos de estímulos fiscales, aún por precisarse.

Por ejemplo, respecto del proyecto del Tren Maya, el Presidente Andrés Manuel López Obrador anunció el pasado 17 de diciembre: “Lo que se invierta por parte de las empresas que acepten la concesión van a contar con un estímulo, con una subvención del gobierno: por cada kilómetro que construyan, un porcentaje de apoyo por parte del gobierno”.

No faltarán voces que consideren que este tipo de políticas públicas son injustas, pues benefician a los grandes capitales y no al pueblo. Nada más equivocado. En tiempos de desaceleración económica mundial y de expectativas de crecimiento para México que se ubican en apenas 1.5 por ciento, la lucha por el capital será feroz.

Esta disminución en la actividad económica ya se empieza a sentir. Según datos del IMSS, durante el primer trimestre de este año los empleos nuevos generados fueron inferiores en un 45 por ciento comparado con el mismo periodo de 2018.

Durante los próximos años, en este contexto económico, los municipios que logren atraer inversiones y generar nuevos empleos serán aquellos que apliquen enérgicas políticas contracíclicas, como es el caso de los estímulos fiscales. Por ello, lo injusto para el pueblo igualteco sería no hacer nada y dejar pasar la oportunidad de construirse un futuro propio a partir de reconocer en la vocación minera de la región una palanca de desarrollo.