En el momento de redactar este artículo y en base a los reportes del comportamiento del mercado petrolero internacional, en precio del barril del West Texas Intermediate, que es una de las referencias internacionales para calcular la cotización del crudo, caía de manera inaudita a menos un dólar, en un desplome colosal del hidrocarburo debido a que el mercado está saturado por la pandemia y por la confrontación por la hegemonía del mercado entre Rusia y los países árabes.

Con esto, la reciente reunión conciliatoria de la OPEP donde supuestamente la secretaria de Energía de México, Rocío Nahle, se lució con su negociación, ha quedado simplemente en lo anecdótico, porque lo que viene de inmediato será una crisis de muy difícil pronóstico. Nada más vale la pena recordar que en el presupuesto de ingresos de la Federación de este año, se esperaban ingresar a las arcas de la Tesorería poco más de 49 dólares por barril, mismos que por lo menos ahora ya se esfumaron.

Si hubiera sensatez en el gobierno federal, desde luego se aprovecharía esta coyuntura adversa para dar un radical golpe de timón a la industria petrolera, transformando los fierros viejos de lo que queda de Pemex, abandonando la necedad de impulsar la refinación, cancelando esa aberración costosísima e inútil que será Dos Bocas y dedicándose a la exploración y extracción. Pero como no hay sensatez, sino megalomanía y necedad, pues será imposible que suceda eso y las consecuencias serán evidentemente negativas para el país.

Y en medio de esta tormenta económica perfecta, el otro detonante, el tema del coronavirus se recarga cotidianamente con cifras y datos que por lo menos en el manejo que les da el subsecretario Hugo López Gatell, van perdiendo cada día más credibilidad.

Simplemente basta revisar el comportamiento que con gran precisión muestra el indicador de las cifras pandémicas que ha creado la Universidad Johns Hopkins, para detectar que México pareciera un caso atípico en el comportamiento de este atroz problema de salud, o por lo menos de esa manera intentan proyectarlo, aunque ello suponga el manipuleo de los números, aderezado con los alegatos ý explicaciones técnicas reiterativas y confusas.

Una de las incógnitas que revelan las cifras de Johns Hopkins, es cómo teniendo vecindad con Estados Unidos, que es desde hace días el epicentro de la pandemia con registro de 766 mil contagiados y más de 40 mil muertos, en nuestro país se reconozcan  apenas 8,261 casos y sólo 686 muertos. Obviamente eso no tiene lógica. Cuando es cuestionado al respecto López Gatell recurre al famoso método Centinela, mecanismo que en términos reales no termina por esclarecer nada.

El crack petrolero y la incertidumbre con el Covid 19 son una mezcla de la que no saldremos indemnes, porque es claro que para enfrentar estos problemas gigantes tenemos un gobierno federal muy pequeño.