CHILPANCINGO, Gro. 18 de enero de 2015.- La madrugada de este domingo, el ayuntamiento de Chilpancingo amaneció con una manta en su puerta, misma donde se repudian los actos vandálicos que los miembros disidentes del magisterio de la educación han perpetrado en los últimos días.
“El pueblo ya está hasta la madre de sus actos vandálicos. Sean hombres y descúbranse la cara delincuentes. Hagan esto o el pueblo se pondrá en su contra”, reza el cartel de un metro y medio que hasta el momento permanece revistiendo los portones de la casa de gobierno ubicada sobre la avenida Ignacio Ramírez.
Esta consigna de produce en el marco del boicot electoral emplazado por miembros de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación (CETEG), rurales del Movimiento Popular Guerrerense (MPG) y estudiantes de la escuela normal rural “Raúl Isidro Burgos” de Ayotzinapa, quienes en demanda por la pronta aparición de sus 43 compañeros caídos y en aras de evitar que un narco-alcalde “retome el poder”, comenzaron este fin de semana a retirar propaganda electoral en los municipios.
“Cetegistas y ayotzinapos, ustedes critican al gobierno y policías de ser delincuentes, pero díganme ¿Cómo se llama a lo que ustedes hacen? Están acabando con lo poco que tenemos en Chilpancingo”, subraya el mensaje que fue colocada a la entrada de la alcaldía por 20 ciudadanos indignados.
Y es que tan sólo el viernes, maestros de la CETEG atacaron la instalaciones del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) con sede en Chilpancingo y miembros del Frente Unido de Normales Públicas del Estado de Guerrero tomaron algunas casetas sobre le Autopista del Sol, acciones que saldaron únicamente con la detención de dos personas que ultimadamente fueron liberadas.
Trascendió que el viernes, elementos de la policía estatal intercambiaron “detenidos”, ya que los cetegistas retuvieron a un agente de la Policía Estatal en las inmediaciones de su plantón, ubicado en la plaza Primer Congreso de Anáhuac.
El intercambio de los tres maestros ocurrió en la calle Juan N Álvarez, a unos 200 metros del plantón, donde tres patrullas de la policía estatal liberaron a los docentes. Después, los maestros disidentes entregaron al agente de la Policía Estatal, quien caminó cubierto por una cobija, que después fue retirada por los uniformados.