CIUDAD DE MÉXICO, 12 de diciembre de 2018.- Hoy en día, el culto a la virgen de Guadalupe es un elemento de cohesión social, y la población mexicana es mucho más guadalupana que antes, y cada vez más.

Esta creencia existe aún en quienes no son católicos, y “tal vez haya más guadalupanos que practicantes de esa religión”, afirmó Gisela von Wobeser, investigadora emérita de la UNAM.

De acuerdo con un comunicado, su veneración ha ido en aumento desde el periodo Virreinal, cuando nuestro territorio aún no era definido como México, pero sobre todo a partir de los siglos 19 y 20. Incluso, “hay cultos locales que se han eclipsado por el de la guadalupana”, dijo la académica del Instituto de Investigaciones Históricas (IIH).

La especialista subrayó que este culto, muy arraigado en la cultura mexicana, ha sido estudiado detalladamente, “pero no teníamos una historia clara de sus orígenes”. Por ello, en el Seminario Historia de las Creencias y Prácticas Religiosas, siglos 16 al 18, los expertos investigan cómo empezó y cómo se ha desarrollado.

“No hay ningún documento de la primera mitad del siglo 16 que hable de este fenómeno. Entre los escritos del propio Juan de Zumárraga, no existe mención de las apariciones; tampoco lo hacen los virreyes o franciscanos”.

El culto se construyó con el tiempo, y la idea de que se trató de una aparición y de que la imagen es de origen divino, surgió hasta el siglo 17. “El primer documento que hace referencia y que tenemos es de 1648: la obra de Miguel Sánchez, denominada Imagen de la Virgen María, madre de Dios de Guadalupe.

En el Seminario, prosiguió Von Wobeser, se estudia la religiosidad en el Virreinato para entender ese periodo, pues la religión tenía gran relevancia social, pero también para comprendernos en la actualidad.

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