ACAPULCO, Gro., 2 de noviembre de 2016.- Los defraudados por el Crematorio del Pacifico no tienen donde llevar flores a sus difuntos este Día de Muertos.

“La Fiscalía nos dijo que no podíamos dejar ofrenda en el crematorio, que por que era un terreno de un particular”, dice Marisela Partida Villarreal, una de las personas que están en espera de saber si su familiar está entre los 60 cuerpos hallados en descomposición en el negocio que estaba ubicado en Llano Largo, el 7 de febrero de 2015.

A ellos les fueron entregadas cenizas que no tienen la certeza de que efectivamente sean las de sus seres queridos, tras el macabro hallazgo que abonó incertidumbre a su duelo.

A los familiares les dijeron que “a nosotros nos entregaron cenizas y que con eso nos teníamos que quedar”.

Esto pese a que una de las funerarias que hacían uso de los servicios del crematorio declaró ante las autoridades “que se cremaban los cuerpos por mayoreo, ellos iban cremando cinco o seis cuerpos que les llegaban y luego para la siguiente vez otros cinco o seis o los que cupieran, no sé cómo le hacían para cremarlos la verdad”, recuerda en entrevista con Quadratín.

A 20 meses de que se descubriera el crimen, el propietario del crematorio Guillermo Estua Zardáin se encuentra amparado y en libertad, y sólo 34 cadáveres han sido identificados y entregados a sus familiares.

Sobre los 26 cuerpos que faltan por ser entregados a sus dolientes, Partida Villarreal recrimina al fiscal Xavier Olea Peláez, quien antes de su nombramiento fue abogado del empresario Guillermo Estua, que “anduvo diciendo que iba hacer una tumba para todos juntos los que estaban ahí y le dijimos que no, que porque todavía faltaba el análisis”.

La respuesta fue que iban separar las muestras “y que si algo salía que pues ya nos avisaban, pero no, tampoco nos han avisado nada”.

Moralmente hablando, agrega, “nos dejaron pérdidas” y “sin un lugar donde poder llevar flores” este 2 de noviembre.

“El año pasado todavía fuimos a poner algo en terreno del Crematorio del Pacífico, pero nos dijeron que no porque era un terreno particular y que nos podían denunciar y todo el rollo. Los pueden acusar de invasión y privacidad, algo así. Nos dejaron sin nada, sin un lugar sin un espacio”, lamentó.