Más allá del escándalo
Depende de la derecha el que Andrés Manuel López Obrador salga o no a las calles activamente.
Lo haría para defender la democracia, la soberanía y apoyar a la presidenta de la República, Claudia Sheinbaum si pretenden un golpe de Estado en contra de la decisión del pueblo de México.
López Obrador ha dejado claro y lo muestran los hechos, que no es lo que sueña la derecha mexicana.
No es quien manda en Palacio Nacional, que la Presidenta ha demostrado ser, con su equipo, quien toma las decisiones, correctas o incorrectas.
El Prian y sus aliados y simpatizantes mantienen una narrativa misógina, machista, al pensar, sólo eso, pensar que López Obrador es quien mese la cuna y descartan toda posibilidad de que la presidenta de México, por ser mujer sea capaz de conducir al país en una ruta diferente a la que el PRI y el PAN arrastraron a México.
La carencia de ideas de la derecha mexicana y su dependencia de los lineamientos del Fondo Monetario Internacional, de los multimillonarios y Estados Unidos y nacionales, su actitud entreguista, los ha llevado a donde se encuentran.
Cada día más alejados de los y las ciudadanas, del pueblo mexicano.
Su carencia de propuestas en beneficio de la mayoría de la población sólo les permite recurrir a la violencia verbal y física para tratar de recuperar lo perdido desde el 2018.
Descalifican los avances de la autodenominada 4T y se olvidan de los daños que causaron al país durante sus gobiernos neoliberales, antidemocráticos, represivos y entreguistas a intereses extranjeros.
¿Por qué los líderes de la derecha mexicana no escriben libros acerca de su visión del país y su misión para mejorarlo? La dejo de tarea.