Duelos silenciosos: el peso de llorar las pérdidas que la sociedad te pide ignorar
La derecha desesperada en alianza con el crimen organizado y los intereses intervencionistas de Estados Unidos
El asesinato del alcalde de Uruapan, Michoacán, Carlos Manso Rodríguez, está siendo utilizado como herramienta política por los grupos de interés de la derecha mexicana representada por los partidos Revolucionario Institucional y Acción Nacional, así como por personajes siempre protegidos y beneficiados por los gobiernos anteriores, como es el caso de Carlos Salinas Pliego.
A la derecha mexicana y a sus seguidores, simpatizantes, comentaristas e ideólogos se les ha olvidado —a conveniencia— que las distintas organizaciones del crimen organizado, principalmente ligadas al narcotráfico, surgieron y se desarrollaron desde el sexenio de Carlos Salinas de Gortari y se fortalecieron con la guerra contra el narco iniciada en Michoacán en 2006 por el entonces presidente de México, Felipe Calderón Hinojosa.
Tampoco hay que olvidar que el alcalde de Uruapan, Carlos Manso, fue diputado federal por Morena y también candidato independiente a la alcaldía de su municipio, y que denunció que durante el gobierno de Felipe Calderón se incrementó la violencia en la entidad. Pero de eso no se acuerdan los panistas ni los priístas. No les conviene.
El asesinato del alcalde en un contexto de violencia del crimen organizado es un regalo para el presidente de los Estados Unidos, quien buscará la forma de justificar cualquier intento de intervencionismo y violación de la soberanía de México. Algo que para los vendepatrias del tricolor y el blanquiazul, así como para ciertos personajes endeudados y con cuentas pendientes, representa la carta perfecta para quedar bien con el duende naranja.
No vimos a ninguno de los líderes nacionales o estatales de la derecha en el sepelio de Manso Rodríguez. A quien solo utilizan en su narrativa política en contra de la presidenta Claudia Sheinbaum sin mencionar los antecedentes del narcotráfico en México. No escuchamos una condolencia pública. Ni una palabra de solidaridad. Solo acciones de violencia en el Palacio de Gobierno de Morelia, buscando desestabilizar al estado.
Esa es su propuesta para el país: la violencia.
Al duende naranja se le queman las habas por intervenir en México con cualquier pretexto, y con los aplausos de los duendes de la traición. Creen que serán premiados con parte del botín. Olvidan que los sajones no comparten lo robado.
Para comprender quiénes y por qué asesinaron al presidente municipal de Uruapan, Carlos Manso, habría que tener detenido e interrogado al sicario que fue ultimado esa noche por elementos de la escolta del alcalde. Pero el muerto no habla, y ahí se corta el hilo.
El crimen de Uruapan tiene muchas similitudes con el asesinato de Luis Donaldo Colosio en Lomas Taurinas. Entre los elementos de seguridad de confianza de Manso hay información para saber la verdad. La pregunta es si algún día la dejarán salir.