CIUDAD DE MÉXICO, 10 de noviembre de 2018.- Al afirmar que las estructuras familiares son la clave para la reconstrucción del tejido social en México y todas ameritan idéntica protección de los derechos humanos y salvaguarda de las prerrogativas de cada uno de sus integrantes, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) demandó superar la tendencia de las políticas sociales de cubrir solo los niveles mínimos de bienestar y centrar la atención en la mejora del ingreso para poner como eje a las propias personas.

Propuso utilizar la ley como herramienta de transformación social, dar dimensión más humanizada a la función del derecho familiar y las instituciones jurídicas, así como ser más creativos, innovadores y sensibles a las voces de las y los titulares de derechos, lo que demanda combatir y eliminar prejuicios y estereotipos que generan discriminación, para que las personas y familias asuman que el respeto y protección de esas diferencias es lo que permite la convivencia social pacífica y solidaria.

Así lo expresó el ombudsperson nacional, Luis Raúl González Pérez, quien, ante la difícil situación que enfrentan las familias mexicanas, urgió hacer efectivas nuestras leyes, los derechos económicos, sociales y culturales, impulsar la educación y combatir la pobreza, así como cumplir con los instrumentos internacionales.

Enfrentar estos desafíos y darles cumplimiento pleno demanda, dijo, que todos los órganos del Estado operemos a la altura de las exigencias que entraña la materialización de los principios del Estado Democrático de Derecho.

Sólo así estaremos en posibilidad de brindar a las personas y las familias la protección más amplia posible y real contra actos u omisiones que atentan o menoscaban su dignidad e integridad.

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