ACAPULCO, Gro., 24 de febrero de 2021.- El presidente de la república Andrés Manuel López Obrador encabezó la Ceremonia de Izamiento de la Bandera monumental y conmemoración de los 200 años del Plan de Iguala, acompañado por su homólogo, el presidente de Argentina Alberto Fernández, integrantes de su gabinete, el gobernador Héctor Astudillo Flores y del alcalde Antonio Jaimes Herrera.

Durante su discurso, López Obrador subrayó que la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa es una “espina clavada en el alma”, por lo que aseguró que continuará trabajando para saldar la “deuda con las madres y padres, con Iguala, con la sociedad en su conjunto y con la honra de México”.

Afirmó que a pesar de la detención de 83 personas en torno al caso y el ofrecimiento de recompensas, la “tan temible asociación delictuosa que produjo esta tragedia y, el pacto de silencio que establecieron”, aún se desconoce el paradero de los jóvenes.

No obstante enfatizó que continuará convocando a que se siga hablando del caso. “Aquí, en esta fecha importantísima en la historia de nuestro país, significa continuar llamando a todo el pueblo a participar para que se informe de todo lo que se sepa de todos estos tristes hechos. Vengo a Iguala de nuevo, a refrendar nuestro compromiso de no claudicar y seguir adelante hasta conocer la verdad, encontrar a los jóvenes y castigar a los responsables”, dijo.

Añadió en que “sería imperdonable estar en esta ciudad sin recordar el lamentable suceso del 26 de septiembre de 2014, cuando fueron reprimidos y desaparecidos aquí en Iguala, jóvenes estudiantes de la normal rural de Ayotzinapa. Ese día el autoritarismo mostró de nuevo su rostro siniestro y se hizo evidente la complicidad del gobierno con la delincuencia organizada. Por eso se pretendió engañar con la denominada verdad histórica, según la cual, los 43 jóvenes desaparecidos, habían sido quemados en un basurero del municipio limítrofe de Cocula”.

“No nos pueden quitar nunca el derecho a la esperanza cuando existe, si será voluntad política y verdadero amor al prójimo, cuando se le tiene amor al pueblo y no hay lugar para componendas ni se permite la impunidad de nadie, la verdad y la justicia pueden tardar pero llegan”, expresó.

En el cerro del Tehuehue y en conmemoración por el 200 aniversario de la promulgación del Plan de Iguala, López Obrador dijo que la conformación de una nación es una “historia sin fin” de confrontaciones y que como hace dos siglos, se mantienen intactas estructuras de dominación del antiguo régimen, con la persistencia de viejas prácticas como la discriminación y el autoritarismo.

Desde que se proclamó el Plan de Iguala, indicó, han sido muchos los sacrificios para enfrentar a los grupos de intereses creados que se opusieron a la Reforma, Independencia y a la Revolución.

Argumentó que no se ha escrito la historia de la represión en México, de sus comunidades indígenas y afroamericanas, ya que señaló que han padecido exterminio, esclavitud, azotes, encierros, deportaciones, desapariciones, fusilamientos, despojos y muchas otras formas de represión.

Hizo referencia a un pasaje histórico entre el representante de Vicente Guerrero para comenzar las pláticas con Agustín de Iturbide, el coronel José Figueroa, quien era tesorero de las tropas insurgentes del sur, que durante la Revolución, uno de sus descendientes, Ambrosio Figueroa, “protagonizó un suceso brutal” que puso en entredicho la buena fe del presidente Francisco I. Madero, ya que ordenó el fusilamiento el 14 de febrero de 1912, del dirigente opositor, Salustio Carrasco Núñez y, cuyo cadáver fue dejado afuera del panteón.

Sobre dicho pasaje, López Obrador acotó que “es de los pocos actos de incongruencia” del presidente Madero y añadió que en el contexto, hubo también oportunistas y “eran pocos los servidores públicos con ideales”.

“Ese talante autoritario, de pensamiento conservador no ha dejado de existir. Echó raíces y se ha mantenido hasta nuestros días en todo el país, en Guerrero y aquí en Iguala”, reconoció el presidente de México.