CIUDAD DE MÉXICO, 9 de mayo de 2021.- Con el desplome de la Línea 12 del Metro el pasado 3 de mayo, se ha abierto nuevamente esa añeja herida del oriente de la Zona Metropolitana, que ah lamentó la Arquidiócesis de México.

A través de su editorial dominical, expuso que además, esto ocurre durante la crisis sanitaria más grave de la historia moderna.

“Cuando en 2006 se anunció la construcción de la Línea 12 del Metro, hubo esperanza entre los habitantes de la zona oriente de la Ciudad de México, que en esos años experimentaba un fuerte crecimiento demográfico, con su consecuente incremento en el tránsito vial.

Esta Línea representaba el ahorro de una hora, o más, en el tiempo de traslados de los habitantes de Valle de Chalco, Tláhuac y pueblos como Mixquic, Nopalera o Zapotitlán, entre otros. Era una solución necesaria y urgente para mejorar la calidad de vida de millones de personas”, manifestó.

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