CIUDAD DE MÉXICO, 7 de noviembre de 2016.- A un día de las elecciones presidenciales de Estados Unidos, un último sondeo publicado el domingo por The Wall Street Journal y NBC News ubicó adelante a Hillary Clinton con 44 por ciento de posibles votantes frente al 40 por ciento para Donald Trump; es decir, la candidata demócrata lidera por cuatro puntos las preferencias electorales en el último día de campaña antes de las votaciones del martes.

De acuerdo con los medios estadounidenses, los demócratas comienzan con una ventaja en la búsqueda de los 270 votos del Colegio Electoral necesarios para ganar. En cada elección desde 2000, han ganado estados que representan 242 votos electorales.

Los republicanos han ganado estados que totalizan 179 en el mismo periodo. El Partido Republicano llega a una cuenta inicial de 190 al agregar a Indiana, estado que respaldó a Barack Obama en 2008, pero que desde entonces ha cambiado de manera fiable a republicana.

La carrera presidencial llega a su fin este martes 8 de noviembre y The Wall Street Journal aseguró que “la demócrata Hillary Clinton tiene varios caminos aparentes a la Casa Blanca”.

Para el diario estadounidense que ha llevado de cerca el proceso electoral, la victoria de Clinton requeriría que ganara uno o dos de los estados más disputados, aquellos que han favorecido durante mucho tiempo a los candidatos demócratas.

Sin embargo, Trump contradice que tiene una oportunidad en esos estados demócratas, que incluyen: Michigan, Pennsylvania, Wisconsin, Minnesota y Nuevo México; aunque las encuestas Wall Street Journal/NBC muestran a Clinton por delante. Para que el candidato republicano gane, debe salir victorioso en los estados de Florida, Ohio y en Carolina del Norte, según analistas.

“Su camino hacia la victoria, mucho más estrecho que el de la señora Clinton, también requiere una victoria en al menos un estado que ha estado en la columna demócrata”, señaló Wall Street Journal. Por ello, aseguran que las posibilidades de Trump “son oscuras”, a menos que pueda arrebatar a estados como Michigan o Pennsylvania, lugares que no han votado por republicanos en las carreras presidenciales desde 1988.

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