ACAPULCO, Gro., 5 de diciembre 2018.- Como si la violencia ya fuera algo normal en el puerto, jóvenes que presenciaron el hallazgo de un hombre desmembrado en la colonia Vista Alegre, ni tardos ni perezosos decidieron comer su pizza, mientras veían la movilización policiaca, en plena escena del crimen.

Eran las cuatro de la tarde, el día pintaba para ser una jornada relativamente tranquila en Acapulco, donde la mortandad por la violencia que impera al parecer, se ha convertido en una cotidianidad. Al teléfono de emergencia 911 se alertó que en la calle Campeche por dicha colonia, había una bolsa negra de plástico y un costal de comida para mascotas, en las cuales se podía deducir de reojo que en ellas se encontraba un cuerpo.

La primera en llegar fue la Policía Ministerial, y al confirmar el hallazgo, los agentes se dieron a la tarea de acordonar la calle que se encuentra a un costado de una sucursal de la pizzería Domino´s de la transitada avenida Constituyentes. “Pensábamos que era basura”, expresaron a los policías, los vecinos atónitos que desde las entradas de sus casas veían curiosos como los efectivos recopilaban la información de los indicios.

Al lugar llegaban vecinos de la zona que pretendían llegar a sus hogares y que fueron devueltos por los ministeriales, quienes les explicaban que no podían pasar por la cinta de acordonamiento. Tanta era la actitud áspera de los agentes, que a los propios policías federales y militares se les pidió que salieran del lugar de los hechos, ya que, tras acordonar el área, nadie más podía pasar.

Algunos pedían poder sacar sus motocicletas, solicitud que con cierta resistencia por parte de los efectivos fue aceptada, ya que los vehículos se encontraban lejos de los indicios. En eso, llegaron tres jóvenes con cajas de pizza, un par de hombres y una señorita, tez blanca, uno de complexión delgada y otro robusto; la joven con piel bronceada y un vestido de palmeras azules.

La tercia, sin entender en un primer momento lo que pasaba y despreocupados, pidieron a los policías el poder sacar su camioneta, que habían estacionado en la calle para comprar en la pizzería, sin embargo su petición fue negada hasta que el Servicio Médico Forense realizara las diligencias y el levantamiento de los restos.

El hambre no perdonó entre los espectadores, pues los jóvenes sin mayor opción colocaron las cajas de pizza sobre el capo de una camioneta Datsun estacionada y sacaron las rebanadas y los gajos de papas que compraron para comerlos, quitados de la pena, mientras observaron las pesquisas de trabajadores de la Fiscalía que documentaban un caso más de violencia, de los que se viven día a día en Acapulco.