¿Y de dónde el problema del FONE? Las vísceras de AMLO y Amílcar con los No FONE

Con una operación política de doble pinza, inédita y única en el país, por un lado negociaciones privadas e intensas en las Secretarías de Hacienda y de Educación Pública , encabezadas por el gobernador Héctor Astudillo Flores, y del otro lado,  el diseño de un esquema ingenioso habilitado por el estado, denominado “Estímulo a la Jubilación”, este Gobierno, en tan sólo tres años, logró incorporar al Fondo de Aportaciones para la Nómina Educativa y el Gasto Educativo (FONE) a más de 7 mil trabajadores del sector educativo, entre docentes y administrativos, pero también  generó  condiciones de suficiencia presupuestal para dar plazas al cien por ciento de los maestros de nuevo ingreso evaluados como “idóneos”, es decir, 4 mil 562 nuevas plazas, siendo Guerrero el único estado a nivel nacional en lograr esas cifras históricas.

Sin embargo, este escenario se ve ensombrecido por las vísceras del descuido y/o desinterés de parte del Gobierno Federal para cubrir el sueldo de los 5 mil 723 trabajadores que -la gran mayoría de apoyo y asistencia a la educación- por un descuido o incapacidad del gobierno de Ángel Aguirre Rivero, allá en el 2014, no logró en un proceso de “conciliación”, el incorporarlos al cien por ciento en el tránsito del Fondo de Aportaciones para la Educación Básica y Normal (FAEB) al FONE. No sobra referir que el universo heredado por AAR a HAF era de alrededor de 13 mil empleados educativos fuera de nómina federal, universo que se redujo sensiblemente a 5 mil 723 al hacer esta administración, un reto, en el que parece sacaron bien su tarea el ejecutivo, acompañado en ese periodo por el entonces titular de la SEG, José Luis González de la Vega Otero.

En octubre de 2013 el Congreso de la Unión aprobó diversas reformas a la Ley de Coordinación Fiscal, mediante las cuales se creó un nuevo mecanismo para el pago del personal educativo federalizado a nivel nacional, el FONE. Para ello, durante el gobierno de Aguirre Rivero en 2014, la federación y los gobiernos estatales debieron conciliar las plazas que les fueron transferidas en el año de 1992, registrando en cada una de ellas todos los sueldos y prestaciones que le correspondían a cada una de las entidades. El FONE entró en vigor el primero de enero de 2015 sustituyendo al FAEB, que integraba los recursos transferidos por la federación a los estados en aras de mantener la operatividad de los servicios de educación básica y normal, del personal e infraestructura educativa que, conforme al Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica, suscrito en 1992, la federación traspasó, repito, a cada entidad.

La problemática actual refiere en consecuencia sendas movilizaciones que agudizadas en últimas semanas por cetegistas, ante la justificada duda de esos más de 5 mil 700 trabajadores en riesgo de no ser remunerados ¿De dónde y con qué? Esa es la pregunta sin respuesta del gobierno de AMLO. De ahí lo complicado que se torna para el gobierno estatal y el sistema educativo nacional el tema de los no FONE.

Y si la problemática la pudieran enfrentar en medio del diálogo, no de la presión; de la conciliación y voluntad, ajenos a la víscera, al populismo y al notorio partidismo que no evitan esconder desde lo federal, otro fuera el camino. No el de carreteras y vías ferroviarias tomadas (caso Michoacán, con la CNTE bloqueando 29 días vías de tren con pérdidas por más de 29 mil MDP).

¿Qué hacer con los trabajadores fuera del FONE? Sencillo: pagarles, como siempre ha sucedido. No existe motivo visible para que la federación no cubra a estos profesores fuera del FONE, ha replicado el gobernador Astudillo con sentido común, en tanto el secretario de Administración y Finanzas del Estado, Tulio Pérez Calvo, le ha hecho eco en recordarles que son trabajadores siempre cubiertos con recurso federal transferido, luego entonces, ¿Por qué ya no?

Y en la otra esquina -dirían en la AAA- escuchamos al recientemente exhibido coordinador de delegaciones federales en Guerrero, Pablo Amílcar Sandoval (exhibido en TV nacional por aquello del regaño que AMLO admite le dio por andar organizando de mala leche eventos con “porras” al ejecutivo en Tlapa), soltando declaraciones referentes a los No FONE que “son responsabilidad del gobierno estatal y no hay recursos etiquetados para pagarles”. ¡Válgame Dios! concienzudo razonamiento del ex presidente de la JUCOPO que sin pena ni gloria logra ubicarse como el puente Federación-Estado para solución de problemas.

Mañana, le comparto la segunda entrega de este delicado tema que convulsiona no solo el sector educativo.