En comunicación política existen distintas técnicas y estrategias para mantener o distraer la atención del público receptor de noticias o mensajes.

La estrategia de comunicación oficial del actual gobierno así lo demuestra al realizar las llamadas “conferencias de prensa mañaneras” para dar a conocer posicionamientos u opiniones del ejecutivo federal con el propósito de “fijar” tema y agenda política del día.

La innovación causó expectativa, curiosidad y morbo periodístico con altas y bajas de audiencia para servir como puentes de comunicación con el “pueblo”. Así transcurrió un año y meses, con el desgaste natural de ver y escuchar diariamente al presidente en funciones.

Durante el mes de octubre fuimos testigos de los hechos violentos en Sinaloa; después, el homicidio de miembros de la familia LeBaron en Sonora, que pusieron al presidente y a su gabinete de seguridad en una situación de “crisis política y mediática” por tres semanas sin lograr salir del tema que ocupó y atrajo la atención nacional.

Mientras tanto, en la Cámara de Diputados y el Senado se aprobaron iniciativas de interés nacional, como la Ley de Extinción de Dominio; la designación de la titular de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, y el análisis y discusión de la Ley de Ingresos y Presupuesto de Egresos de la Federación para el ejercicio fiscal del año 2020. Otros temas como el cero crecimiento de la economía nacional e indicadores negativos en el primer año de gobierno estaban en el centro del debate y atención nacional que preocupan y ocupan al gobernante y gobernado en su relación día a día.

Así estábamos y se viene la crisis en Bolivia con la renuncia, exilio y ofrecimiento de asilo en México de Evo Morales, para cambiar de manera repentina la estrategia de comunicación oficial, desviar la atención y tratar de centrarnos en un tema de política exterior que a la gran mayoría no nos interesa; cuando debemos estar concentrados en temas prioritarios como son: la seguridad pública, la procuración y administración de justicia, la impunidad, la corrupción, el estancamiento económico, la mejor distribución del presupuesto del año próximo para mejores servicios en salud, educación e infraestructura, entre otros temas relevantes que sí son de interés nacional.

Sin embargo, hoy nos quieren meter a Evo…a evo, como un tema de la agenda nacional para distraer la atención con una sobre exposición mediática innecesaria que, repito, a la gran mayoría de los mexicanos “ni nos va, ni nos viene”. 

Sí, bienvenido Evo Morales, el asilado político. Bienvenida su libertad de manifestación y expresión. Bienvenido el respeto a sus derechos humanos. Bienvenido señor Morales, huésped distinguido de CDMX. 

En México, el señor presidente de la República le garantiza su estancia, libre tránsito en vehículos blindados e integridad física, resguardado por elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional; distinción que los ciudadanos mexicanos no tenemos.

Como siempre, usted tiene la mejor opinión y se preguntará, ¿dónde quedaron los grandes temas de interés nacional? Hoy estamos hablando del señor Evo…a evo.