Guerrero: lo condenan a 4 años de cárcel por portar arma de uso exclusivo
ACAPULCO, Gro., 29 de octubre de 2025.- El investigador de la Universidad Autónoma de Guerrero (Uagro) y especialista en ecosistemas de manglar, Benjamín Castillo Elías advirtió que los daños recurrentes en los cuerpos lagunares de este municipio son consecuencia de la descoordinación entre autoridades locales, estatales y federales, así como por la ausencia de documentos actualizados para una verdadera planeación urbana y ambiental.
En entrevista con Quadratín Guerrero, desde su participación en el Primer Congreso Mexicano de Restauración Ecológica y Séptimo Congreso Iberoamericano y del Caribe de Restauración Ecológica, celebrado en Linares, Nuevo León, el doctor Castillo Elías presentó el estudio Diagnóstico y propuestas de restauración ecológica para los cuerpos lagunares de Tres Palos y laguna Negra de Puerto Marqués, afectados por los huracanes Otis y John en 2023 y 2024.
El investigador aseguró que los problemas socioambientales en Acapulco se originan desde hace décadas, cuando se permitió el desarrollo de infraestructura habitacional y turística sobre zonas de humedales y manglar, alterando las cuencas y escorrentías naturales.
“Las inundaciones no ocurren por los fenómenos naturales en sí, sino por los problemas estructurales y sociales que hemos generado, como mala infraestructura, desvíos de corrientes y cambios de uso de suelo”, explicó.
Quadratín Guerrero ha dado cuenta del paulatino deterioro de los cuerpos lagunares y sus canales de alimentación naturales, las inundaciones provocadas a zonas habitacionales debido a la construcción de nuevos desarrollos, cuyas constructoras elevan el nivel de los predios para evitar inundaciones en esas nuevas obras, y en donde su mayoría son casas de interés social.
Castillo Elías recordó que tras el impacto del huracán John el año pasado, las inundaciones en la zona Diamante se agravaron por la falta de un ordenamiento territorial integral, mientras que ya se proyectan nuevas construcciones como la del antiguo predio de Costco, sin considerar que elevar el terreno dos o tres metros sólo desplazará el agua hacia Puerto Marqués o a los desarrollos habitacionales cercanos al cuerpo lagunar.
Subrayó que en los últimos 50 años la laguna Negra perdió gran parte de su superficie de manglar, al igual que la de Tres Palos, donde de más de 900 hectáreas que existían en 1970 apenas sobreviven dos polígonos, de 126 y 56 hectáreas, según datos de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio).
“Antes había una interconexión natural entre la laguna Negra, el río Colacho, Tres Palos y el río de La Sabana, pero esa comunicación se perdió porque las zonas altas se rellenaron y por esa vegetación se producía en las mañanas neblina y humedad pero, hoy allí hay concreto”, explicó.
El académico insistió en la urgencia de decretar ambas lagunas como Áreas Naturales Protegidas, lo que permitiría crear guardaparques, planes de manejo y programas de restauración.
Recordó cuando el Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur) convocó para el saneamiento de la laguna Negra, pero acudieron muy pocos vecinos.
Tal ausencia, dijo, es por la falta de conciencia del valor ecológico y turístico de estos ecosistemas.
Asimismo destacó que el modelo de saneamiento comunitario que la Uagro aplica en un canal secundario de Tres Palos podría replicarse en otras zonas, siempre que exista diagnóstico y participación vecinal.
“Tenemos conocimiento, capacidad y voluntad, lo que falta es coordinación entre los tres niveles de gobierno y aplicación real de los instrumentos de planeación”, enfatizó.