ACAPULCO, Gro., 14 de mayo de 2019.- El director en México del Instituto para la Economía y la Paz, Carlos Juárez Cruz informó que los indicadores “más graves” que deterioran a la entidad son los homicidios y los delitos relacionados con la delincuencia organizada.

Durante la presentación del Índice de paz en México 2019, precisó que Guerrero se halla entre las cinco entidades del país con más alta incidencia delictiva relacionada con el crimen organizado y la encabezan en datos los estados de Guanajuato, Quintana Roo y Oaxaca.

“Más que el trasiego de drogas, el tráfico de drogas ha disminuido, muy probablemente por la caída de la demanda de amapola, lo que se ha incrementado en Guerrero es la extorsión un 30 por ciento en el último año”, precisó en entrevista, al finalizar la presentación efectuada este martes al mediodía en la Universidad Loyola del Pacífico.

La tasa de homicidios en Guerrero, precisó, sigue estando entre las cinco más altas del país, pues “sigue siendo el problema principal, ahora con una alta disponibilidad de armas de fuego y con la presencia del crimen organizado”.

Habló de la necesaria recuperación de modelos, formas y modelos económicos, sociales, que modifiquen una conducta adoptada a partir de la narcocultura, dado que es necesario reconocer y celebrar a héroes locales como modelos a seguir.

“¿Dónde están nuestros heroísmos locales que van a inspirar a nuestros jóvenes a no seguir estos modelos de la narcoestética?”, cuestionó.

Juárez Cruz mencionó que la oportunidad que genera la crisis de la inseguridad es crear nuevos modelos que trasciendan trienios, con la construcción de una agenda más amplia, pero para que las autoridades identifiquen qué han hecho bien gobiernos antecesores y corrijan lo que se ha hecho mal.

Criticó que un programa no es un resultado, ejercer un presupuesto no es un resultado, e invitó a las autoridades locales a acercarse a los organismos de la sociedad civil y a los empresarios para que se construyan agendas y estrategias conjuntas.

Destacó que en todos los lugares donde ha funcionado revertir la violencia y construir paz, es porque se pusieron de acuerdo diversos actores, porque el gobierno ni la sociedad, pueden solos.

Pidió comprender que atrasos históricos en Guerrero, sus fallas estructurales, e incluso el modelo económico, como el de Acapulco que “apuesta sea sólo por el turismo, nos ha condenado a una economía muy frágil”.

El especialista en temas de violencia insistió en integrar agendas con mayor alcance y con periodos más amplios para su ejecución, que trasciendan trienios y sexenios.

De la perspectiva planteada por el actual gobierno federal de atender las causas sociales de las violencias, argumentó que por sí solas “no van a generar resultados esperados si estos no se vinculan con la estrategia de seguridad”.

“En algunos casos, va por el sentido correcto la iniciativa federal, pero necesitan establecerse indicadores. ¿Cómo vamos a evaluar la efectividad de las políticas públicas, va a ser con los homicidios, las tasas de delito, el empleo a jóvenes?, pero debemos ponernos de acuerdo en cómo vamos a medir el éxito o el fracaso de las políticas, cuándo vamos a revisarlas y si no son lo que esperamos, cómo las vamos a cambiar para que generen lo que queremos lograr”, argumentó.

Defender la opinión pública

Fue enfático en que la violencia contra los medios de comunicación, es “particularmente sensible” pues la labor de una voz de opinión pública, genera contrapesos al poder.

“La opinión pública en nuestro país, en nuestras ciudades, trae una pistola en la cabeza, cuando amenazan a un periodista le están poniendo una pistola a la voz, a la opinión pública a todo el país y necesitamos garantizar que los periodistas logren cumplir con su labor.

Cifras

De las cifras vertidas durante su participación ante unas 50 personas, en un auditorio lleno, estuvieron las siguientes:

El 75 por ciento del territorio nacional se ha vuelto más violento y Guerrero también.

A partir de 2015, Guanajuato aumentó 125 por ciento en el número de homicidios.

Quintana Roo duplicó el número de homicidios en un año y desde 2015, la cifra alcanzó hasta el año pasado el 85 por ciento.

Oaxaca “presenta cifras alarmantes”, pues aumentó 250 por ciento el número de homicidios en cuatro años; incrementó 42 por ciento la cantidad de violaciones y elevó 600 por ciento el número de delitos con violencia en los últimos cuatro años.

Del impacto económico a causa de la violencia en cifras nacionales, Carlos Juárez indicó que afectó 24 por ciento en el Producto Interno Bruto, reflejado en costos por oportunidad, inversión pública y privada, y empleos no creados.

“La violencia costó 42 mil pesos a cada mexicano y en Guerrero, la cantidad llegó a 62 mil pesos”.

En la actividad turística, la afluencia de extranjeros que visitaron Acapulco cayó 63 por ciento de 2012 a 2017.