El terror y el abstencionismo

El asesinato del político priísta Abel Montúfar Mendoza, alcalde con licencia de Coyuca de Catalán y candidato a diputado local por el distrito 17, perpetrado el pasado martes, como señal de alerta enciende los focos rojos en la región Tierra Caliente.

Anteriormente, en la región Centro, una serie homicidios en donde las víctimas fueron aspirantes y candidatos a puestos de elección, alarmaron a la ciudadanía y al gobierno, pues la violencia que se registra en la entidad, afectaría sobremanera a la jornada electoral del 1 de julio, en detrimento de la democracia, tan necesaria para el progreso del país, sobre todo para el estado de Guerrero, uno de los más pobres y atrasados de México.

La violencia es un freno para la democratización del país, a nadie ayuda y a todos perjudica. Quienes la promuevan y auspicien lo harían con el único y perverso fin de dañar al país.

Los lamentables hechos de Veracruz, en donde un grupo de jóvenes irrumpió en un mitin de Andrés Manuel López Obrador, originando un pleito entre miembros de Morena y los intrusos, apuntan hacia el gobernador del estado, el panista Miguel Ángel Yunes Linares, quien es señalado por los seguidores de AMLO de estar “desde lo oscurito reventando” lo actos de campaña del tabasqueño. Yunes Linares, debe garantizar la seguridad en lo que resta de las campañas políticas y dejar de actuar “favoreciendo” a su partido.

Si no se frena este tipo de violencia electoral, como la de Veracruz, en otras entidades, como Guerrero, en donde el crimen organizado está interviniendo en el proceso electoral, se llegaría al extremo.

Y los asesinatos en las regiones Tierra Caliente y Centro, proditorios y crueles, es prueba de ello: a nadie conviene la violencia, y a todos perjudica.

Se tiene que apostar por la paz y la tranquilidad de los actos de campaña, y si estamos a la vuelta de la esquina de la jornada electoral, el gobierno de Enrique Peña Nieto y los gobernadores de los estados, deben hacer un llamado a la ciudadanía.

No más asesinatos de políticos.

No más “reventadores de mítines”.

Los mexicanos tenemos todo el derecho de elegir a nuestros gobernantes y legisladores con toda la libertad que lleve implícita la seguridad personal y social.

En las regiones guerrerenses Tierra Caliente y Centro, los gobiernos federal y estatal tienen que trabajar sin descanso hasta garantizar la seguridad de los electores, impidiendo así que la delincuencia organizada propicie el terror favoreciendo así el abstencionismo.