El regreso de la paz y el orden

El Abierto Mexicano de Tenis, que tiene por sede Acapulco, es para nuestro centro turístico, la principal promoción nacional e internacional.

El llamado “Mex-tenis” es transmitido por televisión a todo el mundo; millones de aficionados a ese deporte siguen su desarrollo, y ven las imágenes de las playas acapulqueñas y el paisaje que distingue al más bello puerto de nuestro país.

La sede del torneo la han buscado sin éxito otros centros turísticos de playa, la Ciudad de México, Monterrey y Guadalajara, pero el Grupo Pegaso, propiedad de Alejandro Burillo Azcárraga y la empresa hotelera Mundo Imperial, de Juan Antonio Hernández, lo mantendrán en Acapulco al menos una década más.

Tan firme es esa decisión que construirán un nuevo estadio con capacidad para un poco más de nueve mil espectadores, otro para tres mil y una media docena de canchas complementarias.

El complejo deportivo será de usos múltiples: peleas de box, otros deportes y espectáculos. Tendrá un costo inicial de ocho millones de dólares y será concluido a finales del próximo año.

Además, podrá ser ampliado a quince mil espectadores.

Es pues una muy buena noticia, que fortalece la esperanza del renacimiento de Acapulco y su ubicación inmediata como uno de los principales centros turísticos del país y a mediano plazo como el destino de playa más visitado, tanto por el turismo nacional como por el internacional.

Optimismo bien fundamentado. El hotel que a orilla de playa Icacos, fuera el Hyatt Internacional en sus inicios, construido hace unos cuarenta años, será remodelado con una inversión inicial de treinta y cinco millones de dólares, y será controlado por Apple Leisure Group con el nombre de Dreams Acapulco Resort & Spa.

Se espera que otros hoteles en las zonas Tradicional y Dorada, se remodelen.

Esto se materializará conforme Acapulco vaya recuperando la seguridad perdida cuando el crimen organizado se asentó en la ciudad y en el municipio.

Por lo pronto, ya no es nuestra ciudad la más insegura del país, aunque seguimos dentro de las diez más peligrosas tanto para residentes y visitantes.

En los años recientes, se registraba un promedio de siete asesinatos diarios. Hoy son dos o tres.

La Guardia Nacional, que próximamente se encargará de la seguridad nacional, podría devolvernos la paz y el orden que se necesita para que Acapulco vuelva a ser lo que no hace mucho fuera: el principal destino de playa del país.