Disfrutan a la Filarmónica de Acapulco
CHILPANCINGO, Gro., 2 de noviembre de 2025.- Huiziltepec, un pintoresco poblado del municipio de Eduardo Neri de la región Centro, lo volvió a hacer.
Con sus ofrendas ancestrales, su rica tradición y un espectáculo que asombró a todos, el pueblo demostró una vez más por qué es considerado uno de los puntos más representativos de la celebración del Día de Muertos en la entidad.
Ubicado a solo 25 minutos de la capital del estado, Huiziltepec, cuyo nombre en lengua nahua significa cerro del colibrí, se llenó de luz y color para recibir a los espíritus de los difuntos.
La tradición comienza cuando las campanas de las iglesias del pueblo suenan antes de la medianoche, anunciando el inicio de las festividades.
Los pobladores, en un acto de profundo respeto y amor hacia sus muertos, colocan un sendero de veladoras que simboliza la luz que guía a las almas hasta el panteón del pueblo.
En el trayecto, las ofrendas tradicionales se exhiben con orgullo, como la dedicada a doña Ignacia y Marcelo, dos nativos ya fallecidos en la zona.
En ella, se destacan productos locales como pan de muerto, plátano, jícama, manzana, ilama de temporada, y los infaltables tamales de puerco en salsa roja, preparados con el maíz que caracteriza a esta población.
Las ofrendas, adornadas con flores de cempasúchil y terciopelo, ofrecen una atmósfera única, impregnada por el aroma del humo y las veladoras.
El sendero de luces se extiende hacia el campo santo, donde la tradición asegura que se produce el encuentro entre los vivos y los muertos.
Las cuatro iglesias principales del pueblo, que marcan los barrios más importantes, son las encargadas de llamar a los muertos con sus campanadas, marcando el inicio de un ritual que une a vivos y muertos en una tradicional convivencia.