Teléfono rojo
El pasado mes de julio de 2026, por decreto de la presidenta Sheinbaum Pardo, la Zona Arqueológica de Tulum, en Quintana Roo, se privatiza, y ahora ya no es el INAH quien cobra el acceso a ese sitio sino una empresa privada, propiedad del Ejército, Grupo Aeroportuario, Ferroviario y de Servicios Auxiliares Olmeca-Maya-Mexica, S.A. de C.V. (GAFSACOMM).
El decreto apareció, el pasado 17 de julio en el Diario Oficial de la Federación, donde también se establecen nuevas tarifas de acceso a ese sitio arqueológico del periodo Posclásico Tardío (1200-1550) de la Cultura Maya. Ahora la entrada, en el caso de los mexicanos cuesta 80.00 pesos y de los extranjeros 165.00 pesos.
En su momento, el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Cultura, señaló en un comunicado público, que se trataba de una privatización y que las zonas arqueológicas no son parques temáticos o espacios de atracción turística y que no pueden ni deben ser gestionados por empresas privadas, como es la que ahora cobra.
Algunos especialistas en temas culturales y arqueológicos plantean que esta medida, que se podría extender a otras zonas arqueológicas de la Cultura Maya, pretende destinar los recursos generados por el sitio a las arcas de la Secretaría de la Defensa (Sedena), para fortalecer sus finanzas, que podrían ser aplicadas a la operación del Tren Maya, que es deficitaria y se mantiene con cuantiosos recursos de las finanzas públicas.
El director del Centro INAH de Quintana Roo, hizo del conocimiento del director de la Zona Arqueológica de Tulum, que esta medida entraba en vigor el pasado 27 de julio, y que el personal del INAH seguía en las taquillas y a cargo del cuidado de la zona, pero los ingresos de las entradas en adelante habrían de ingresar a la empresa del Ejército.
El decreto publicado en el Diario Oficial de la Federación establece también que GAFSACOMM podrá realizar “servicios culturales”, no queda claro que significa esto, y algunos lo entienden como que en algún momento la Sedena pudiera desplazar al INAH, y se haga cargo de manera total de este y otros sitios arqueológicos.
Que el Ejército sea ahora el “dueño” de las entradas que genera la Zona Arqueológica de Tulum es un paso más en el proceso de militarización de la gestión pública que inicia con la llegada del presidente López Obrador (2018-2024), y continúa en el mandato de la presidenta Sheinbaum Pardo.
Este hecho, que puede parecer menor, tiene enormes implicaciones, y es que el Ejército, que ya participó en las excavaciones arqueológicas del Tren Maya, se introduzca al campo de la arqueología desplazando al INAH por lo menos en esta zona del país.
La decisión en el caso de Tulum, se puede interpretar, como el inicio de que las zonas arqueológicas de la Cultura Maya, que tienen un gran atractivo turístico, pasen a ser parte del complejo turístico que la empresa del Ejército tiene en el Sureste de Mexico, que ya es propietaria del Tren Maya, hoteles, restaurantes y aeropuertos.
@RubenAguilar