Hoja verde
Hace unos días, se publicó a nivel nacional un artículo de Jorge Zepeda Patterson que me pareció especialmente interesante. En él, sostiene que la designación de candidaturas de Morena en las entidades no depende exclusivamente de la voluntad de la presidenta o de la dirigencia nacional, más bien, es el resultado de la interacción entre tres variables: las mediciones electorales, los grupos políticos locales y las preferencias del centro.
Lo comenta a propósito de las observaciones de diversos analistas que han tratado de medir la fuerza presidencial a partir de este proceso, pero también viene a colación por la publicación de los resultados de las encuestas realizadas por Morena.
La primera variable toma en cuenta las posibilidades reales en las urnas. Recoge la opinión del electorado y pone en el centro la competitividad electoral, es decir, el conocimiento público, la intención de voto, el posicionamiento, la capacidad de atraer a otros electores y el potencial para ganar con mayores porcentajes e influir, de esa manera, en otras elecciones.
La segunda variable está vinculada con la fuerza y el poder local, así como con el equilibrio de grupos y liderazgos territoriales. En esta dimensión adquiere amplia relevancia el poder del gobierno en la entidad, las estructuras y los grupos aliados que intentan colocar a un sucesor para sostener la continuidad del grupo político en turno.
La tercera variable es la preferencia política: los criterios surgidos de la presidencia o de la dirigencia nacional, que pueden expresarse en forma de respaldo, autorización o veto.
En ese contexto, sobra decirlo, pero es importante partir de la afirmación de que Guerrero es un caso especialmente interesante para poner a prueba la hipótesis de Zepeda Patterson, porque aquí podemos observar con bastante claridad la tensión entre encuestas, fuerzas locales, preferencias nacionales y la necesidad de preservar la unidad.
En ese sentido, quedan para la reflexión las siguientes preguntas: ¿habrá sido la variable de la preferencia electoral, es decir, la encuesta, el único criterio de peso en el caso de Guerrero? ¿La preferencia política de la presidencia o de la dirigencia nacional se expresó en la definición de la coordinación a manera de respaldo o autorización? ¿La fuerza local que promovía candidaturas de continuidad se alinea lo suficiente para garantizar la unidad?
Estas preguntas están sobre la mesa.
En ese orden, podríamos decir que la definición de la coordinación en la persona de Beatriz Mojica reúne los tres elementos de análisis: es quien cuenta con la mayor preferencia electoral, quien no recibe un veto del centro y quien no modifica en gran medida el equilibrio de fuerzas en el ámbito local. Las tres variables a prueba.
En el texto clásico Ciropedia, Jenofonte habla de Ciro, quien, dispuesto a ordenar la sucesión de su reino, no se limita a explicar quién debe ocupar el trono, sino por qué tomó esa decisión. Al hacerlo, Ciro considera, entre las múltiples opciones, aquellas que tienen mayores respaldos, mayor experiencia, mayor prestigio y la posibilidad de mantener una mayor estabilidad del orden político.