CHILPANCINGO, Gro. 12 de diciembre de 2014.- Según publica La Razón de México, los estudiantes de Ayotzinapa, plagiados desde el pasado 26 de septiembre por fuerzas del Estado y grupos criminales, fueron sacados de la escuela normal “Raúl San Isidro Burgos” a base de engaños para que botearan en la cabecera municipal de Iguala, y ello le trajo finalmente la ruina.

 

“Un estudiante, quien iba al mando del grupo, dijo al resto de desaparecidos que irían a botear a Chilpancingo para costear un viaje a la ciudad de México para participar en las marchas del 2 de octubre. Sin embargo, los llevaron directamente a Iguala para sabotear un acto político del entonces alcalde de Iguala, José Luis Abarca y su esposa, la consejera del PRD, María de los Ángeles Pineda Villa, quien aspiraba a la alcaldía de ese municipio”, admitió el procurador Jesús Murillo Karam en entrevista, donde añade que “sólo Un joven sabía a dónde se dirigían y con qué fin; era el único que tenía pelo largo, los demás lo usaban corto”.

 

Al sincerarse con Jorge Fernández Menéndez y Bibiana Belsasso, ambos conductores del programa de televisión Todo Personal (Canal 40, el procurador Murillo Karam reveló también que “desde el principio le pedí al procurador de los Estados Unidos que nos ayudara con el Buró Federal de Investigación (FBI por sus siglas en inglés) y nos mandaron un analista”.

 

Asimismo, el titular de la Procuraduría General de la República aseguró que, aunque hay más de 80 personas detenidas como parte del caso, “la investigación no concluirá hasta que no se hayan detenido a todos los responsables”.

 

El procurador también habla de tres agresiones contra los normalistas la noche del pasado 26 de septiembre: el primero, cuando son agredidos en Iguala, el segundo, cuando convocan a una rueda de prensa y un tercer enfrentamiento “que nosotros no hemos localizado, pero que el líder de Guerreros Unidos lo señala ahí, no con policías, sino un enfrentamiento muy disparejo von alumnos de la Normal que se defienden a pedradas y los policías les contestan con balas; es cuando se dan los primeros seis muertos”.

 

Jesús Murillo Karam ratificó no contar con evidencia alguna de que los normalistas plagiados formen parte de una organización criminal e insistió en que las investigaciones continúan y también están enfocadas no solo a funcionarios municipales, sino también estatales de Guerrero, aunque advirtió que no se procederá contra nadie que no se tengan pruebas.

 

“Ésta procuraduría no inventa, se basa en hechos y por eso vamos a veces lo que parece despacio, pero a los investigadores que hemos investigado les parece muy rápida”, refirió el jefe de la política interna del país.

 

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