TAXCO, Gro., 12 de abril de 2017.- Las calles coloniales del pueblo mágico de Taxco de Alarcón se convirtieron en un camino lúgubre, al ser recorrido por los penitentes la noche del Martes Santo.

Como cada año al caer la noche, y con la luna llena como testigo, las tranquilas avenidas de la puerta de plata al estado Guerrero se inundaron de misticismo y espiritualidad, con motivo de la tradicional procesión de las ánimas.

Ante la mirada curiosa de locales y turistas, las figuras encapuchadas comenzaron su travesía en la Capilla de San Nicolás para dirigirse al ex convento, cargaron sus cruces y velas hasta el Zócalo, y volvieron al punto de partida para dar por concluida la procesión.

Las calles, iluminadas de color azafrán, como las llamas que bailan sobre las velas, resonaron con el lento arrastre de las cadenas que los penitentes llevaban con dolor, en una formación que simula una cruz.

Y fue así, hasta pasada la medianoche, que entre oraciones, notas de violín, tambores y trompetas, se llevó a cabo este acto de fe del pueblo taxqueño.