ACAPULCO, Gro., 7 de marzo de 2020.- Ante los altos índices de violencia contra las mujeres y el alza de los feminicidios en México, desde la Mesa de Género y Migración, en la que participan organismos internacionales, organizaciones de la sociedad civil e instancias del gobierno, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) reiteró que las mujeres y las niñas refugiadas y migrantes enfrentan formas de discriminación múltiples e interseccionales que parten de su género, origen nacional, estatus migratorio, y que puede complejizarse si tienen una orientación sexual o identidad de género diversa, origen indígena o una discapacidad.

De acuerdo con un boletín, en esta mesa, en la que analizan el contexto de desplazamiento y movilidad con perspectiva de género para dar respuestas coordinadas a las necesidades y problemáticas que enfrenta la amplia diversidad de niñas, adolescentes y mujeres refugiadas y migrantes, ACNUR rechazó cualquier forma de violencia contra las mujeres.

Indicó que las recientes y diversas protestas han visibilizado el aumento exacerbado de violencia hacia niñas, adolescentes y mujeres diversas en todo el mundo. En México, enfrentamos una realidad que ha rebasado colonias, comunidades y estados. A pesar de los avances a nivel legislativo, jurídico, social, tecnológico y científico en materia de género, se requieren acciones urgentes, contundentes y sustantivas, pues la vivencia de desigualdad, violencia sexual y de género sigue restringiendo el acceso de las mujeres a una vida libre de violencia, al trabajo digno y sin brecha salarial, a espacios seguros en ámbitos educativos, a la no discriminación de mujeres LGBT, y la adecuada atención en servicios de salud y al derecho a la verdad, la memoria y la justicia. En el caso de mujeres y niñas refugiadas y migrantes, estos retos se ven exacerbados.

Desde la Mesa de Género y Migración, ACNUR rechazó cualquier manifestación de violencia contra las mujeres en toda su diversidad, de manera específica contra mujeres refugiadas y migrantes, quienes enfrentan complejas formas de discriminación y tienen necesidades de protección específicas en razón de su género, edad, orientación sexual, identidad y expresión de género, etnia, discapacidad, falta de documento migratorio, de redes de apoyo, información sobre sus derechos humanos, servicios de atención y acompañamiento durante su permanencia en las estaciones migratorias, por ser sobrevivientes de violencia sexual o basada en género, ser víctimas del crimen organizado y redes de trata durante su tránsito, entre otras.

Por ello, consideró que, al margen de leyes y tratados internacionales que mencionan la necesidad de salvaguardar y respetar la vida digna y los derechos humanos de niñas, adolescentes y mujeres en toda su diversidad, es necesario construir una consciencia colectiva sobre la realidad y contexto actual, que involucre personas en todos los ámbitos, desde la escuela, el trabajo, la casa, la comunidad, los espacios y transporte público, para fomentar el respeto, una cultura de paz y no violencia, la difusión de información, el apoyo y acompañamiento, la prevención, atención y sanción de la violencia de género, así como sensibilizar sobre el uso de narrativas que reproducen el sistema patriarcal y legitiman formas de discriminación y violencia a través de estereotipos como la  sumisión o inferioridad.

Este cambio cultural es fundamental para la eficacia y eficiencia en la implementación de los instrumentos jurídicos, legislativos, programas y políticas públicas con perspectiva de género.

Afirmó que la Mesa de Género y Migración continuará trabajando de manera activa en la garantía del acceso igualitario a derechos, a la protección, el acceso a la justicia y a una vida libre de violencia, en favor de niñas refugiadas y migrantes, partiendo de una perspectiva de edad, género y diversidad.