ACAPULCO, Gro., 14 de julio de 2020.- La organización, desarrollo y vigilancia de las elecciones es una función que implica enfrentarse a retos y desafíos derivados de la complejidad logística, operativa, política y social que representa su ejecución, el contar con órganos electorales profesionalizados y especializados en un ámbito territorial específico como el municipio, permite generar confianza y legitimidad en los comicios tanto de los actores políticos como por parte de los ciudadanos.

De acuerdo con un boletín compartido por el Instituto Electoral y de Participación Ciudadana (IEPC) de Guerrero , los Consejos Municipales Electorales que se instalan a lo largo y ancho de todo el país históricamente han desarrollado la función de organizar la elección de los integrantes de los ayuntamientos, autoridades consideradas como los órganos de la administración pública más cercanos a la población, pues son la primera instancia con la que tiene contacto la ciudadanía y por lo tanto en la que ponen mayor interés en su integración.

La organización de los comicios a nivel distrital y municipal, por sí solas, representan un despliegue operativo que requiere de atención y conocimiento de la geografía electoral, de funciones específicas y del contexto político y social, el proponer la desaparición de los órganos electorales municipales, como se pretende en Tabasco y Veracruz, daría pie a que un solo órgano, el distrital, llevara a cabo simultáneamente la elección de una diputación y de distintos municipios y, en su caso, la elección de la gubernatura, elevando la complejidad, los costos y poniendo en riesgo su operación, puesto que hay que considerar por lo menos lo siguiente:

Un distrito electoral puede estar conformado por uno o hasta 18 municipios (por poner el ejemplo del estado de Veracruz), por lo que ese sería el número de elecciones que un solo órgano tendría que organizar.

Se tendrían que buscar sedes más grandes para instalar las oficinas, a fin de poder resguardar la gran cantidad de documentación y material electoral, con diferentes accesos y mecanismos de seguridad, buscando tener bajo resguardo documentación de tantas elecciones diferentes.

Los trayectos entre un distrito y los municipios que lo integran en ocasiones son bastante largos, lo que dificultaría su coordinación, adicional a que representaría traslados de paquetería electoral con altos costos e inversión de tiempo, poniendo en riesgo la seguridad de los paquetes, del personal y de los funcionarios de casilla.

Los resultados electorales de carácter preliminar no contarían con la inmediatez necesaria ya que se necesitaría implementar uno por cada elección y municipio.

Se tendrían que organizar los cómputos de los votos de forma simultánea, pues no es viable decidir a qué municipio o elección dar prioridad, lo que implicaría un número insuficiente de consejerías para estar presentes en cada uno de los cómputos.

La entrega de Constancias de Mayoría implicaría una gran movilización de personas en los alrededores de las instalaciones distritales, adicional a las inconformidades que pudieran presentarse, poniendo en riesgo no solo a la ciudadanía sino al resultado de las demás elecciones.

En ese sentido, es importante mencionar que la función de los Consejos Municipales Electorales es pieza clave en la organización de las elecciones, colocándolas en un marco de certeza y confianza que se refleja en la transición de gobiernos y ayuntamientos para que se realicen de forma periódica y pacífica contribuyendo con ello a la edificación del sistema democrático, por lo que es necesario fortalecerlos para no poner en riesgo la organización de los comicios locales.

Eliminar los órganos electorales municipales, con el pretexto de que esto significaría ahorros para el erario, es simplista y peligroso, se pone en riesgo la estabilidad de las comunidades, la certeza en los resultados y el respeto a la voluntad ciudadana ejercida en la integración de la célula básica del funcionamiento del Estado en el país: el municipio libre.