Se lleva Anaya el debate

El debate de anoche entre los candidatos presidenciales reprodujo en parte lo que sucede en las campañas y en parte lo que podría suceder. Lo que sucede es que el candidato del PRI ya echó raíces en el tercer lugar y que la contienda se desarrolla entre Andrés Manuel López Obrador y Ricardo Anaya, el primero y el segundo lugar en las encuestas.

Lo que podría suceder es que el debate probablemente reduzca la diferencia entre López Obrador y Anaya. El candidato del PAN, PRD y MC fue al debate por López Obrador, encontró a un puntero que claramente no se preparó para esta confrontación y, a juzgar por lo visto, consiguió su objetivo. En qué medida pudo Anaya haber afectado la ventaja de López Obrador se sabrá en la próxima encuesta, pero puede anticiparse que se registrará ese efecto.

A López Obrador parece haberlo confundido la encuesta que el miércoles pasado le adjudicó 48 por ciento de la votación, 22 por ciento más que a Anaya, quien en ese estudio aparece con 26 por ciento de las preferencias electorales (18 por ciento para Meade). No era necesario (ni recomendable) que López Obrador exhibiera un cartel con los resultados de esa encuesta y asumiera el dato como si su victoria fuera un hecho consumado (como se lo recordó Jaime Rodríguez “El Bronco”). Esa actitud le impidió responder a los estudiados y bien preparados ataques lanzados por el aspirante panista. La falta de preparación de López Obrador sencillamente le impidió responder y exponer sus propuestas, y de esa manera le regaló el debate a Anaya, quien salió del Palacio de Minería como un preparado candidato de oposición. El desempeño de Anaya resaltó notoriamente, además, por la opacidad de Meade, Margarita Zavala y Rodríguez Calderón, cuyas intervenciones fueron incapaces de suscitar entusiasmo, cada uno atrapado en su circunstancia.

Una vez comprobada la imposibilidad de que Meade le arrebate a Anaya el segundo sitio, y por consiguiente la percepción de que Anaya es en efecto el único que puede derrotar a López Obrador, lo que podría suceder es que lo que parecía una negociación entre López Obrador y el presidente Enrique Peña Nieto para aceptar el triunfo del tabasqueño con todas las implicaciones de un pacto de esa naturaleza, se convierta en una negociación con el candidato del PAN para ayudarlo a ganar el 1 de julio, como se asegura cada vez más en el ambiente político y se alienta desde la campaña anayista. No es algo que ocurra en este momento, es algo que puede ocurrir. Aunque debe hacerse notar que quien cuestionó a Peña Nieto durante el debate fue Anaya, no López Obrador. Debe hacerse notar igualmente que la controversia por los negocios familiares de Anaya y el caso de la nave industrial de Querétaro, con el que la PGR armó una campaña contra el aspirante de la coalición Por México al Frente, no fue introducida por Meade ni por ningún otro candidato, sino por una de las moderadoras.

En resumen, pues, las noticias más contundentes surgidas del debate son el hundimiento de Meade y la polarización creada entre López Obrador y Anaya. Pero faltan otros dos debates y más de 60 días de campaña.

La defección de Aureoles

La repentina defección del gobernador de Michoacán, Silvano Aureoles, ofrece una idea de la dimensión de las presiones que ejerce el gobierno federal para allegarle apoyos al candidato presidencial del PRI. Porque es imposible desvincular del gobierno priista la decisión del gobernador perredista, con el cual desde que era diputado federal ha mantenido una evidente relación que trasciende la cordialidad. Es algo similar al caso del senador con licencia Armando Ríos Piter, quien pretendió ser candidato presidencial independiente con el auspicio directo del canciller Luis Videgaray y del mismo José Antonio Meade con el claro objetivo de restarle votos al candidato de Morena. Por eso ninguno de los dos anuncios es novedad. La integración de Ríos Piter a la campaña del PRI no es novedad porque siempre estuvo a su servicio y para eso fue puesto en el papel de “independiente”. Como Aureoles a su modo. Pero al contrario de Aureoles, que presumiblemente la quitará votos a Ricardo Anaya para entregárselos a Meade, Ríos Piter no está en condiciones de ofrecer nada, más que miles de fotocopias con las que vergonzosamente pretendió defraudar al INE y a los electores.

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