ACAPULCO, Gro., 10 de noviembre de 2014.- Una comisión de padres de familia, estudiantes y maestros entraron al Aeropuerto Internacional Juan N. Álvarez, para hablar con el encargado de la terminal aérea.

Alrededor de dos mil manifestantes aguardan afuera, donde, armados con bombas molotov, varillas, palos y piedras, exigen la presentación con vida de sus compañeros. El lugar está resguardado por policías federales antimotines.

No permiten la salida ni la entrada de turistas que llegan o tienen que salir en alguno de los vuelos y las puertas se encuentran cerradas. Sólo se permitió la entrada de una comitiva de cuatro personas, entre ellos, el padre de uno de los normalistas de nombre Felipe de la Cruz.

Sin embargo, otro grupo logró entrar a las pistas del aeropuerto, donde realizan pintas.

Se espera que permanezcan por tres horas allí, pues a través de micrófonos se organizan parecer hacer un mitin.

Momentos antes de esta movilización, el gobernador Rogelio Ortega Martínez, realizaba una conferencia de prensa muy cerca de este lugar, donde aseguró que la policía estatal no participará en actos de represión ante la quema y toma de edificios en la entidad, pues aseguró que no quiere un enfrentamiento y victimizar a los manifestantes.

Dijo que por desgracia hoy las víctimas son victimarios, ya que los desmanes que realizan afectan a la sociedad civil, que son ajenos a estas movilizaciones.

El gobernador aseguró que está en peligro la principal actividad turística en Acapulco, ya que se encuentra muy cerca el puente del 20 de noviembre y la temporada más importante en el año, las vacaciones de diciembre.