CIUDAD DE MÉXICO, 1 de junio de 2019.- Al reconocer la labor de madres y padres como garantes de los derechos de sus hijas e hijos, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) hizo un llamado a aplicar métodos de crianza positiva sin violencia, que fortalezcan la autoestima e impulsen el desarrollo feliz y pleno.

Además destacó el deber del Estado mexicano de generar políticas públicas y programas para apoyar a las madres y padres a cumplir sus obligaciones mediante la implementación y ampliación de políticas y servicios de asistencia familiar, como los centros de cuidado y atención integral infantil que permiten a madres y padres incorporarse al mercado laboral, y hacer efectivos los derechos de la niñez a la educación, salud, juego, y a vivir en condiciones de bienestar, como la base de su desarrollo integral.

Para el organismo, esos servicios deben ser eficaces y eficientes, además de estar disponibles para mujeres y hombres sin discriminación, para que puedan compartir por igual las responsabilidades laborales, del hogar y las concernientes al cuidado, educación y crianza de sus hijas e hijos, en tanto que madres y padres son la primer guía de comunicación y relación para sus hijas e hijos, de ahí la importancia que inculquen habilidades socioemocionales para resolver conflictos, modelos libres de estereotipos de género y fomenten en ellos el respeto hacia todas las personas y el cuidado del ambiente, promuevan el desarrollo de su autoconfianza, independencia, responsabilidad, interacción social y la motivación por aprender, opinar y participar. 

En ocasión del Día Mundial de las Madres y los Padres –1 de junio—, la CNDH subrayó que es fundamental educar con el ejemplo, establecer reglas claras simples y no contradictorias, abandonar la disciplina basada en premios y castigos y sustituirla por método de acto-consecuencia que permitan a las niñas, niños y adolescentes percatarse del impacto de sus acciones, asumir responsabilidad por las mismas y, paulatinamente, aprender a tomar decisiones asertivas que contribuyan a la realización de sus proyectos de vida. 

De acuerdo con datos del Inegi de 2017, del total de la población en México 48.7 millones son mujeres de 12 y más años, de las cuales 32.7 millones son madres, y de ellas el 19.6 por ciento tiene un solo hijo o hija; el 26.7 por ciento tiene dos; el 22.5 por ciento tiene tres; 11.5 por ciento es madre de cuatro y 19.7 por ciento tiene cinco o más. Asimismo, 28 de cada 100 mujeres ejercen su maternidad sin pareja; siete de ellas son madres solteras y 21 están separadas, viudas o divorciadas.

De las madres de 15 años y más, 43.4 por ciento tiene empleo; 63.7 por ciento de las mujeres ocupadas y con hijos son trabajadoras subordinadas y remuneradas; 26.6 por ciento trabaja por cuenta propia y siete por ciento son mujeres ocupadas que no reciben remuneración por su trabajo; sólo el 2.7 por ciento de las mujeres que son madres y están ocupadas son empleadoras. 

Según datos del mismo Inegi y el Conapo, 21 millones de padres viven con sus hijas e hijos; 20 millones viven en pareja y con sus hijas e hijos; 259 mil están separados o divorciados; 42 mil son padres solteros y 495 mil son viudos.

Ya sea por separación, divorcio, abandono, viudez o elección propia, muchos hombres están al cuidado de sus hijas e hijos y enfrentan distintos retos, al igual que las mujeres, al compaginar su rol como proveedores con el de cuidadores, ya que ello no sólo depende de la persona, sino también de las facilidades que otorga el entorno.

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