ACAPULCO, Gro., 25 de marzo de 2020.- Restauranteros de la zona Diamante, del poblado Puerto Marqués al ejido San Andrés, exigieron a las autoridades que dejen de pedir a los turistas que se queden en sus casas y mejor los inviten a visitar este destino, pues la falta de comensales “los está matando”.

Aseguraron en conferencia de prensa que aprendieron y aplican las medidas sanitarias para afrontar la pandemia del Covid 19, por lo que están listos para recibir a los turistas, pues sus refrigeradores y despensas están llenos.

Se quejaron de que la presencia de efectivos de la Marina en la franja turística este miércoles “espanta a la gente”, pues temen desalojos ante la emergencia sanitaria y el panorama que plantea la fase dos.

“No nos deje morir vivos, señor gobernador, tenemos una semana con los negocios cerrados. Queremos que las playas se abran”, exclamó el representante de San Andrés, Playa Encantada, Uriel Peláez Herrera.

Reclamó la desatención a las pequeñas y medianas empresas dedicadas completamente al turismo, por lo que advirtieron movilizaciones si no hay apoyos que les permitan mantener las nóminas y estar al corriente en los pagos de impuestos y servicios.

Otra restaurantera, Blanca Estela Latabán Campos, pidió a las autoridades no cerrar las playas y que el gobernador Héctor Astudillo Flores y la presidenta Adela Román Ocampo, inviten a los turistas a venir a Acapulco.

El presidente de la asociación Restauranteros Unidos de Acapulco (RUA), Javier Reinada, pidió que haya descuentos del 100 por ciento en el peaje de la Autopista del Sol y condonación en diferentes impuestos para que lleguen los turistas.

Reprochó que perderán la inversión que hicieron para recibir a los turistas durante los días de Semana Santa, pues surtieron las despensas y sus refrigeradores están llenos de pescados y mariscos.

En la conferencia, el representante de los restauranteros de Puerto Marqués, David Deloya Álvarez y la empresaria Carolina Ramos Lázaro coincidieron en que las pequeñas empresas carecen de recursos suficientes para afrontar la grave crisis económica que se avecina con la pandemia y la falta de turistas.