Hoja verde
El pasado 8 de marzo se hicieron dos marchas en Acapulco. Una, organizada desde hace años por la Red Feminista de Acapulco Revolución Violeta y una segunda, convocada por mujeres pertenecientes a 16 organizaciones empresariales, sindicales y civiles, para defender a la presidenta municipal, Abelina López Rodríguez, de lo que consideraron ataques clasistas y misóginos.
¿Puede el 8 de marzo convertirse en un espacio para respaldar políticamente a quienes ejercen el poder o es un día pensado precisamente para interpelarlo?
Para responder este cuestionamiento, habría que indagar en el origen del 8 de marzo como una fecha de lucha por los derechos de las mujeres.
Según la Organización de las Naciones Unidas (ONU), el 8 de marzo se conmemora como el Día Internacional de la Mujer para reconocer las luchas históricas de las mujeres por la igualdad de derechos, la participación política y la justicia social.
La fecha recuerda las movilizaciones de mujeres trabajadoras a inicios del siglo XX que exigían mejores condiciones laborales, derecho al voto y acceso a la vida pública.
Entonces surge la pregunta importante: ¿qué debe hacer una autoridad el 8 de marzo?
La autoridad debe presentar qué políticas públicas existen, qué presupuesto se utiliza y qué resultados se obtienen para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres en el gobierno que preside.
En otras palabras, el 8 de marzo es un día en el que el poder público rinde cuentas frente a las demandas de las mujeres (feministas o no); pero, el 8 de marzo no es un momento para trasladar la disputa política al terreno de una movilización cuyo origen histórico ha sido la exigencia de derechos.
Y alguien podría cuestionar pero ¿qué pasa entonces con la violencia política en razón de género?
Las mujeres en política enfrentan una problemática específica por el hecho de ocupar cargos históricamente asociados a los hombres. A diferencia de ellos, muchas veces todavía deben demostrar que merecen estar en el poder y en el espacio público (lo político) más allá del espacio privado (el hogar).
Por ello, las mujeres que participan en política pueden enfrentar agresiones, descalificaciones o intentos de deslegitimación. La Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia define esto como Violencia Política contra las Mujeres en Razón de Género, que “puede manifestarse mediante actos que busquen limitar o anular el ejercicio de sus derechos políticos o el desempeño de sus funciones públicas”.
Entonces ¿es diferente una mujer siendo autoridad?
Una mujer en política sí vive una desigualdad estructural, y por ende sí está presente en que pueda vivir violencia en razón de género en este escenario. No obstante, no deja de ser, precisamente, una autoridad y una servidora pública, y por ello, su papel se limita en este escenario a la atención de las demandas de quienes la hemos votado.
El Consejo Consultivo del Inmujer de Acapulco tiene como finalidad funcionar como un órgano de consulta para la aplicación de planes, programas y actividades del Instituto Municipal de la Mujer.
¿Qué pienso yo, como consejera consultiva, sobre la marcha del pasado 8 de marzo que se llevó a cabo para defender a una autoridad? Que, como he dejado claro en este escrito, si nuestras ancestras murieron luchando por nuestro derecho a votar y ser votadas, hoy a quienes están en el poder les corresponde asumir la responsabilidad que implica ocupar esos espacios con responsabilidad y con ética.
Al llegar a un cargo público debemos responder a las demandas de la ciudadanía y atender, desde la legalidad, cualquier violación a los derechos de las mujeres.
Además, la organización de la marcha del 8M bajo la dirección (desde hace años y de manera permanente) por parte de la Red Feminista Revolución Violeta en Acapulco, responde a los intereses del colectivo feminista y precisamente esta red, con sus integrantes y bajo una representación hace una marcha desde la consciencia de que, el 8 de marzo es el día de la lucha y la reivindicación de todas las mujeres, no de la defensa política de una sola