Soconusco es un pequeño municipio que se ubica al sur de Veracruz, al que no hay que confundir con la región chiapaneca con el mismo nombre, que apenas llega a unos seis mil habitantes, pero que ha saltado a los titulares nacionales porque su alcalde, Rodolfo Sinforoso Rosas, desplegó una serie de mantas con la leyenda: “Por decreto municipal, queda estrictamente prohibido morirse de coronavirus en este municipio”.

Esta expresión, que refleja el proverbial humor veracruzano, tan dado a la picaresca y al doble sentido, se da en el contexto de una pandemia de la que ese pequeño enclave se ha librado hasta el momento, pues ahí no existe hasta ahora un solo contagio entre sus habitantes y obviamente así quieren seguir.

Pero, independientemente de lo anecdótico, ese hecho demuestra que existen muchas autoridades municipales en el país, que no están en espera de que el estado y la federación los libren del peligro del Covid 19, pues la mayoría sólo piden, extienden la mano y no toman por sí mismos ninguna iniciativa. Esa indolencia puede ser fatal, pero está muy arraigada entre los munícipes, sobre todo entre muchos de Guerrero, que sólo atinan a quejarse de todo, sin aportar nada, ni tomar alguna iniciativa.

Lo mismo puede decirse de los gobernadores, algunos se distinguen por su incansable activismo para enfrentar al virus, mientras que otros están ausentes, quizá indiferentes o apanicados.

En el caso de Guerrero, la incesante actividad diaria que para atender el problema despliega el gobernador Héctor Astudillo Flores, se refleja en la más reciente encuesta sobre el nivel de aprobación de los ejecutivos estatales que aplicó Consulta Mitofsky para el diario El Economista, misma que revela que entre el 20 de marzo y el 20 de abril, el mandatario guerrerense ocupó el tercer lugar entre los que más aumentaron en calificación positiva por parte de sus gobernados, con 7.4 por ciento de incremento.

Esto a pesar de todos los desafíos presupuestales, sociales e incluso políticos que ha tenido que resolver. Su notable  lucha constante en los últimos días ha sido para obligar a todos a permanecer en sus casas, también ha permitido poco a poco reducir la peligrosa movilidad de la gente y su elevado riesgo, lo que en la última medición de Salud federal indica que en el estado solo un 35 por ciento de la población sigue haciendo caso omiso a la cuarentena. 

A este permanente exhorto al sentido común y al cuidado de todos, está sumado el alcalde de Chilpancingo, Antonio Gaspar Beltrán, que ha recurrido también a todo lo que la ley le permite para evitar que sus paisanos necios sigan en las calles. Ha lidiado con todos, sobre todo con quienes tienen en la calle su único modus vivendi, lo que es bastante complejo.

Anticipando lo que eventualmente podría ocurrir en próximo domingo 10 de mayo, cuando con motivo del día de las madres los cementerios se convierten escenario de romerías familiares, se ha decretado su cierre durante varios días. Más vale recordar a las madres en otra fecha, que aumentar el número de tumbas con víctimas del coronavirus.