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Las cifras y los retos del turismo en 2026
“Viajar enseña tolerancia.”
Benjamin Disraeli(1804-1881), estadista, político y novelista británico.
Las cifras del turismo mexicano correspondientes al primer semestre de 2026 merecen celebrarse, pero también analizarse con cuidado. Detrás de los récords existen tendencias distintas: algunas extraordinariamente favorables y otras que nos advierten que en este sector nunca podemos confiarnos ni asumir que el éxito está garantizado.
La Secretaría de Turismo federal (Sectur) informó que entre enero y junio llegaron a México 51.1 millones de viajeros internacionales, un 7.7 % más que en el mismo periodo de 2025. De ellos, 24.5 millones fueron turistas internacionales —es decir, quienes permanecieron al menos una noche—, cifra 4.6 % superior a la del año anterior. Ambos registros constituyen máximos históricos.
El dato económico también es relevante: los viajeros internacionales dejaron alrededor de 18 mil 780 millones de dólares durante el semestre. Sin embargo, aquí encontramos el primer matiz: mientras el número de viajeros aumentó 7.7 % y el de turistas 4.6 %, la derrama económica creció apenas un 0.5 %. Es decir, estamos recibiendo más visitantes, pero el gasto total no avanza al mismo ritmo.
Junio confirmó esta tendencia. El INEGI registró 8.18 millones de viajeros internacionales (2.1 % más que en junio de 2025), de los cuales 4.11 millones fueron turistas internacionales (1.1 % de incremento). El gasto alcanzó 2 mil 913 millones de dólares (+5.9 %), con una mejora en el gasto promedio de quienes llegaron por vía aérea, indicador clave para destinos de mayor valor agregado.
Otro de los grandes ganadores fue el turismo de cruceros. México recibió 6.6 millones de cruceristas (+15.2 %), dejando una derrama de 575 millones de dólares (+18.7 %). Para los puertos del país, y en particular para el Pacífico, esta alza representa una oportunidad que debe traducirse en mejores productos turísticos, gastronomía y experiencias que retengan el gasto en las comunidades locales.
El turismo nacional se consolida como la gran columna vertebral de la industria. Sectur reportó 53.6 millones de llegadas de mexicanos a hoteles durante el semestre, 733 mil más que el año previo; cifra que no contempla a quienes se hospedan con familiares, en viviendas propias o mediante plataformas de alojamiento.
La presidenta Claudia Sheinbaum ha respaldado estos datos bajo la frase "México está de moda". La expresión funciona y los números le dan sustento, pero quienes vivimos del sector sabemos que debemos ir más allá del volumen. Aunque el número de viajeros creció 10.2 % en el primer trimestre, el PIB turístico disminuyó 0.8 % respecto al trimestre previo y sólo aumentó 0.1 % anual. No hay contradicción: se pueden romper récords de llegadas mientras varios segmentos enfrentan retos de rentabilidad.
A la par, Sectur reconoce una reducción en ciertos flujos desde Estados Unidos por temas de conectividad aérea y costos. La buena noticia es la diversificación: durante el semestre crecieron mercados como Colombia, Brasil, Japón, Canadá, Europa, Asia y Oceanía. Depender menos de un solo emisor fortalece al país.
Por otro lado, aunque el Mundial de Futbol de 2026 brindó un impulso extraordinario durante junio, un gran evento no sustituye a una política turística permanente. El verdadero desafío es lograr que quienes vinieron por el torneo regresen por nuestras playas, ciudades coloniales, cultura y gastronomía.
Ahí es donde reaparece Acapulco. Para el puerto, estas cifras nacionales son una oportunidad enorme, pero el crecimiento no llegará solo: hay que salir a buscarlo. Necesitamos recuperar la conectividad aérea internacional, fortalecer la promoción, aprovechar el turismo de cruceros, elevar la calidad del servicio, cuidar la imagen urbana y recordar que hoy el turista compara precio, calidad, seguridad y experiencia.
No basta con contar cabezas; el objetivo debe ser mayor estancia y gasto promedio. Un destino exitoso no es sólo el que recibe más gente, sino el que transforma el turismo en empleo formal, inversión y bienestar para la población.
Celebremos los récords y reconozcamos el trabajo de la industria y las autoridades, pero mantengamos los pies en la tierra. Que México esté de moda es un logro; lograr que siga de moda y se traduzca en prosperidad compartida exige estrategia, infraestructura, seguridad y coordinación.
Los récords son un punto de llegada solo por unas horas. Al día siguiente, se convierten en el nuevo punto de partida.
Recordemos que solamente Juntos, Logramos Generar: Propuestas y Soluciones.