Los nuevos Atlas

“Ocuparse de sus semejantes con bondad, modestia, compasión y moderación, es la primordial ocupación del médico”

Alí ben Raban (médico árabe, fl. s. X)

La leyenda mitológica, nos habla de Atlas, un joven titánide, aliado de Crono, que fue derrocado por Zeus en la Titanomaquía (La guerra contra los Titanes), evento que le permitió a Zeus, gobernar sobre el mundo, con los dioses olímpicos (hermanos e hijos en su mayoría). Aunque la mayoría de los titanes fue condenada a vivir en el Tártaro, la parte más profunda del inframundo, Zeus condenó a Atlas a cargar de manera permanente el cielo, sobre sus hombros. La mitología normalmente tiende a ser una sincronía de diversas leyendas, y es así como el Titán Atlas, se mezcla con el rey Atlas y se narra su encuentro con Heracles (Hércules), quién durante unos breves momentos, también cargó el cielo. Curiosamente, la representación artística, siempre nos muestra a Atlas, cargando al mundo, a la tierra y no a la bóveda celeste. Esto es probable, porque el rey Atlas fue un mítico rey de Mauritania, que descubrió al parecer la esfericidad de los cuerpos celestes y artífice del primer globo celeste.

El breviario mitológico-cultural previo, viene al caso, debido a que, en Melbourne, Australia se realizó un mural, que representa a un médico, cargando al mundo. Un médico que representa a todo el personal de salud, médicos, enfermeras, administrativos, personal de limpieza, todos aquellos que no han podido quedarse en casa y que han salido a dar la pelea en la primera línea de batalla, para permitir que tú y yo, podamos estar sanos y seguros.

Así como en Australia, en Europa, los médicos han sido objeto de los más grandes reconocimientos, entran a un lugar público, con una bata blanca y la gente aplaude. Desgraciadamente, eso no pasa en todos lados, en México, hemos sido testigos de una conducta atípica, provocada me imagino, principalmente por una gran ignorancia y un terror irracional al contagio. Aquí al personal de salud se le ha marginado, rechazado, discriminado. Se les ha impedido el acceso a ciertos establecimientos, pensando que puede contagiar, ha habido casos donde los vecinos han exigido su salida de edificios, u otro tipo de conjuntos habitacionales. Una injusticia imperdonable. 

Hasta el momento, asciende a 184 la cifra de trabajadores de la salud contagiados con Covid-19 en Guerrero, los casos corresponden a 74 médicos, 78 enfermeros y 32 empleados del sector salud, un porcentaje sumamente alto (superior al 25 %) de los contagios en el estado, que en los momentos de la redacción del presente artículo (14 de mayo) superan los 700 casos.

¿A qué se debe esto? En primer término, a su situación de riesgo, pero no podemos dejar de mencionar, que, si se utilizaran las medidas óptimas de seguridad y protección, esto no estaría pasando.

Nuestros médicos necesitan de esas mascarillas N95 que compramos para protección de nosotros. Nosotros las reutilizamos porque salimos poco, sin embargo, ellos requieren utilizarlas durante TODO el tiempo y las mascarillas/cubrebocas N95 están diseñadas como dispositivos de un solo uso.

El centro para el control y prevención de enfermedades, recomienda hasta un máximo de ocho horas de uso continuo. El costo de cada una, en mayoreo, puede ser en estos momentos hasta de 85 pesos al mayoreo y 220 pesos al menudeo. Eso es lo que cuesta proteger a nuestros ángeles de bata blanca, y es lo que hay que pagar. Los cubre-bocas tradicionales azules, tienen una escasa efectividad, sobre todo para alguien que tiene contacto directo y continuo con pacientes con COVID-19.

En el discurso gubernamental, se ha comentado que los cubre-bocas, son prácticamente opcionales, esto es falso. Son necesarios, especialmente para alguien con mayor riesgo, como el personal de salud, la falta de ellos está a la vista en las estadísticas de contagio.

Nuestros médicos, requieren de todo el apoyo, no hay ningún otro proyecto que pueda ser más importante que el de salvaguardar los derechos humanos, y de ellos el derecho humano por excelencia, el derecho a la vida. Más todavía cuando la protección a la vida, debe de hacerse en aquel que se encuentra precisamente, salvando vidas.

Tan simple como esto, o los cuidamos, o después ya no habrá quien nos cuide a nosotros. Aquí un ejemplo: Cirujanos, médicos generales, anestesiólogos, enfermeras, secretarias, camilleros, personas de intendencia y jefes de los Hospitales Generales de Zona 24 en la Ciudad de México y el número 58 en el estado de México –ambos del IMSS– han sido infectados de COVID-19 en las últimas dos semanas debido a la falta de insumos para atender los primeros casos de pacientes sospechosos de coronavirus que llegaron durante marzo, asegura el personal. Esto ha provocado que los médicos fueran enviados a cuarentena, igual que quienes tuvieron contacto con ellos, dejando áreas como cirugía sin un solo médico como en el Hospital 24 o con menos personal para atender a pacientes con coronavirus que siguen llegando al Hospital 58. Hasta el momento, ninguna autoridad les ha informado si enviarán reemplazos.

El problema es simple, los médicos no se dan en los árboles, no se pueden comprar cuando estos falten, sobre todo los médicos especialistas, capaces, que son los que hacen diferencia entre la vida y la muerte. Así que es simple, hay que apoyarlos, porque solamente con ellos y Juntos, Lograremos Generar: Propuestas y Soluciones.

Recuerda, son los nuevos Atlas y sí, hoy el mundo está bajo sus hombros.

JLG