La mano de Dios

¿Cómo hice el gol? Lo hizo la mano de Dios.Diego Armando Maradona (1960-2020).

El futbol siempre ha sido parte de mi vida, desde que era niño recuerdo haber seguido los partidos del campeonato local, así también como los del futbol europeo y los de la Selección Nacional. Siempre he anhelado un quinto partido en un mundial y espero algún día poder concretar ese deseo.

El deporte en lo general, pero sobre todo el futbol, tiene la facultad de unir naciones enteras, de resolver disputas internacionales (o de provocarlas, hasta el incidente bélico).

El futbol es el deporte espectáculo más consumido del mundo. Se vive apasionadamente el sentido de pertenencia de los aficionados a unos colores determinados, el proceso de socialización con fines de autoadscripción y el proceso de identidad con un equipo. Para ello, basta con hacer el análisis cualitativo de un encuentro, en donde un clásico de futbol se convierte en un escenario de división de identidades con tintes rituales.

La descripción densa de este fenómeno, desde una escuela secundaria o preparatoria, llena de significados ritualizados por jóvenes, y donde las banderas y camisetas colman de colores la semana previa y posterior a un duelo en el que los aficionados son el jugador número 12.

El consumo cultural heterogéneo del futbol es tan sólo un elemento aglutinador de imaginarios sociales, donde se celebra el orgullo por la victoria, de la misma manera que se sufre el duelo ante la derrota.

Cuando juega México y los once jugadores salen a la cancha, está en vilo la esperanza de millones de mexicanos que seguimos y apoyamos a nuestra selección, ahí no importa si le vas a un equipo local o a otro, si perteneces a un partido político o a otro. El futbol nos une. En esos noventa minutos, el único adversario es el equipo contrario.

Hace pocos días, el soccer tuvo una pérdida, el pibe de oro se adelantó en el camino. Diego Armando, el controvertido jugador del Boca Juniors, que fue considerado por muchos como el mejor jugador de la historia, que después llegó al Nápoles a colocarlo a niveles estelares y que fue considerado el mejor jugador de los mundiales (específicamente de 1986), emprendió el camino a la inmortalidad.

Su paso por el soccer, ya sea como jugador, como entrenador, su vida personal y sus opiniones políticas, siempre estuvieron llenas de controversia.

Recuerdo su paso por la copa del mundo en 1986 y no solamente el gol llamado La mano de Dios, sino también el segundo gol que le metió hasta el fondo de las redes al portero Peter Shilton, el famoso “gol del siglo”, quien hoy como comentarista británico del Daily Mail, escribió lo siguiente:

Lamento que muriera, mando condolencias a su familia. Sin dudas fue el mejor futbolista que enfrenté, pero al día de hoy no lo perdono ni lo perdonaré. Jamás se disculpó, nunca dijo: “Hice trampa”, e inventó eso que llaman “la mano de Dios”.

Los fans del otro grande y los de él, construyeron una rivalidad que nunca se vivió en la cancha, con otra figura enorme del fútbol, el rey Edson Arantes do Nascimiento, ‘Pelé’. Pelé con una vida mucho más discreta, tanto en la cancha, como en su vida personal, cumplió el mes pasado los ochenta años de edad. Mientras que el cuerpo deteriorado por excesos y el abuso de las drogas de Diego Armando, dejó de funcionar a los sesenta.

El rey dijo en su cuenta de twitter:

Que notícia triste. Eu perdi um grande amigo e o mundo perdeu uma lenda. Ainda há muito a ser dito, mas por agora, que Deus dê força para os familiares. Um dia, eu espero que possamos jogar bola juntos no céu.

Qué triste noticia. Perdí a un gran amigo y el mundo perdió una leyenda. Aún queda mucho por decir, pero por ahora, que Dios dé fuerzas a los miembros de la familia. Un día, espero que podamos jugar juntos a la pelota en el cielo.

El rey, siempre un caballero, se despide así de su amigo. Creo que los dos fueron grandes jugadores, son claras dos cosas, uno sigue vivo (pese a ser veinte años mayor) y el otro no. Y si hacemos un comparativo, el rey gana en el universo de su desempeño como seleccionado:

Con casi el mismo número de partidos jugados (92 versus 91), Pelé marcó 77 goles, contra 34, y su equipo ganó 67 juegos, contra 42.

El soccer es un deporte que nos une, lamentamos profundamente la muerte del enorme Diego Maradona, no debemos deidificarlo (de hecho, existe una pseudoiglesia parodia, la maradoniana) y debemos de promover como figuras y ejemplos de nuestra juventud, a quienes en el interior y fuera de la cancha, sean merecedores de ello. Ahora que sus logros como jugador, son irrebatibles.

Por lo pronto, agradecemos la emoción que nos hizo vivir, cuando se encontraba en la cancha.

Descanse en paz Diego Armando Maradona.

Hagamos un seleccionado de ensueño y coloquémoslo como centro delantero en el cielo, recuerden que solamente juntos, logramos generar: Propuestas y Soluciones.

JLG.