Ríos Piter escupió al cielo

Al Senador Armando Ríos Piter le falló el cálculo. En su afán de atraer los reflectores nacionales para figurar entre los aspirantes a la candidatura por el gobierno de Ciudad de México, arremetió contra el dirigente nacional del PRI, Enrique Ochoa Reza, y el gobernador de Guerrero, Héctor Astudillo Flores.

El Judas de la Costa como le conocen en el PRD donde ha traicionado lo mismo a Andrés Manuel López Obrador que a Marcelo Ebrard e innumerables personajes, vio la oportunidad de buscarles la cara aprovechando la primera visita del dirigente priísta a Guerrero, estado por el que Ríos Piter es Senador pero que jamás visita, para soltar un ataque en Twitter.

Sólo que escogió mal el tema, porque se refirió a la violencia y en respuesta el gobernador guerrerense le recordó que ésta fue generada por amigos del senador como el ex alcalde de Iguala, José Luis Abarca, preso por la desaparición de 43 normalistas. También lo llamo cobarde.

El gobernador se quedó corto. También es conocida la cercanía de Ríos Piter con el ex alcalde de Petatlán, Rogaciano Alba, preso por delincuencia organizada, y que tan sólo en la zona Norte, de donde es Abarca, han sido detenidos por vínculos con grupos criminales dos ex alcaldes perredistas de Cuetzala y otro más, Erick Crespo, en Cocula.

Además, la gran mayoría de los asesinatos contabilizados en Guerrero, han ocurrido en Acapulco, donde gobierna el perredista Evodio Velázquez Aguirre, quien se ha caracterizado por aventar la bolita y no hacer nada en materia de seguridad.

Ni Ríos Piter ni el PRD tienen calidad moral para hacer esos cuestionamientos.  Este round lo perdió ante Héctor Astudillo, pero si el oportunismo y escupir al cielo fueran disciplinas olímpicas… ¡Armando Ríos Piter ganaba la medalla de oro!

 

PRI estatal, el jinete sin cabeza

 

Algo que le quedó claro a Enrique Ochoa Reza en su visita a Guerrero, es la urgencia de que haya pies y cabeza en el Comité Directivo Estatal del PRI, donde por el momento, sólo hay enormes orejas.

Y no lo decimos porque al día siguiente apareció un grupo de Whatsapp con el nombre de PRI Nacional en el que se incluyó a casi todos los periodistas del estado y que fue abierto de manera anónima por un número que ningún comunicador identifica, sembrando desconfianza entre los periodistas.

Más bien es porque la actual dirigencia parece estar muy bien informada de todo, pero no tener la voluntad política para actuar en defensa de su gobierno más que de manera reactiva, cuando la militancia le reclama su indiferencia ¿Sospechoso no?