CIUDAD DE MÉXICO, 30 de octubre de 2019.- “Ya no vamos a exponer las vidas de civiles con el eufemismo de daños colaterales, eso ya se terminó”, apuntó una vez más el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, para dar paso al informe de la violencia que se desató en Culiacán, Sinaloa, el jueves 17 de octubre pasado.

Durante la conferencia matutina de este miércoles, el Gabinete de Seguridad presentó un informe que se entregará al Poder Legislativo para argumentar a detalle lo que ocurrió durante el operativo de precisión para capturar con fines de extradición a Estados Unidos a Ovidio Guzmán López, hijo de Joaquín El Chapo Guzmán.

Bajo la premisa de que el combate a las células del crimen organizado será privilegiando “la paz y la tranquilidad de la población”, y evitando “el derramamiento de sangre inocente”, Alfonso Durazo, titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) estuvo en Palacio Nacional para presentar el informe.

“Esos acontecimientos fueron por una acción precipitada, merece ciertamente una crítica pero no así la estrategia general de seguridad, son dos cosas distintas”, aseguró el secretario, para justificar que no se debe minimizar todo la Estrategia Nacional de Paz y Seguridad 2018-2024. “Siempre hay probabilidades de que un operativo de esta naturaleza salga mal, no obstante la experiencia de quienes la llevan como en este caso en Culiacán”, reconoció.

Durazo dijo que no es prudente sobredimensionar lo ocurrido porque “la primera versión equivocada se hizo sobre la información que en ese momento recibió el Gabinete de seguridad y con toda transparencia y honestidad fue corregida en la medida que fuimos recibiendo información que representaba la realidad”.

“En Culiacán habría sido fácil acudir a un combate de exterminio sin cuartel al respeto y las garantías individuales, pero ¿a qué costo, de qué sirvió la guerra contra el narco si las organizaciones delictivas proliferaron y los muertos y desaparecidos se acumularon por décadas?”, cuestionó.

El secretario apuntó que la guerra iniciada durante el sexenio del presidente Felipe Calderón Hinojosa, provocó una letalidad sin precedentes, donde quedó demostrado que no se logró solucionar el problema de los cárteles.

“El Plan de Paz y Seguridad parte de un principio rector, la paz y la tranquilidad son fruto de la justicia, no hay otra ruta hacia la seguridad, no creemos en los atajos de la violencia, convencidos de que la violencia siempre pierde… las propias instituciones de seguridad se convirtieron en protagonistas de esa violencia”, aseveró.

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