CIUDAD DE MÉXICO, 30 de octubre de 2016.- A casi cuatro años de su gobierno, el presidente Enrique Peña Nieto considera que el principal logro que su administración ha sido la de impulsar una agenda de transformaciones representadas por las llamadas reformas estructurales; por el contrario, su principal pendiente admite que está la instrumentación de las mismas.

Bajo la premisa de que el cambio legal por sí mismo no genera el cambio, es decir, la modificación del marco constitucional y las leyes secundarias no hacen el cambio por sí mismo, el Ejecutivo federal admitió que el gran reto y la gran misión a dos años de concluir su mandato presidencial es la de asegurar que estas reformas permitan, en su instrumentación, deparar un mejor futuro para México.

En un balance de su gobierno, Peña Nieto no asumió el logro de las reformas como exclusivo ni propio, sino resultado de las distintas fuerzas políticas que han acompañado la iniciativa lanzada desde el Ejecutivo para impulsar una agenda de transformaciones.

Al revisar los avances de lo que asegura “está cambiando a México”, las reformas estructurales que se hicieron, en qué han impactado, beneficiado y servido, el Primer Mandatario apuntó que la Reforma Energética está permitiendo un gran blindaje ante escenarios adversos.

“Una gran fortaleza y oportunidad para que Pemex siga creciendo y podamos producir más, y tener una mayor soberanía energética como Nación”, aseguró en un diálogo inédito con especialistas del orden económico y financiero sobre el desarrollo del país.

Reiteró que el porvenir de México va a ser uno muy distinto, consecuencia de que es quizá de las reformas sociales más importantes: la Reforma Educativa. Subrayó que los frutos de la Reforma Educativa se verán en 10 o 15 años cuando las primeras generaciones egresadas de este modelo den cuentas de este cambio cualitativo.

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