LEONARDO BRAVO, Gro., 28 de diciembre de 2019.- La exigencia de seguridad y de permanencia de la Guardia Nacional en comunidades de la sierra asoladas por la delincuencia, desató una confrontación de más de dos horas entre pobladores y fuerzas de seguridad, a quienes pretendían retener para obligarles a quedarse.

Tras reportes de ataques armados, un convoy de al menos 30 vehículos de la Policía Estatal, Guardia Nacional y Ejército subió a la comunidad El Naranjo; mientras, pobladores se ubicaron en el punto conocido como Corta-ganado de la brecha de terracería que conecta con la cabecera municipal, para impedirle el paso.

Además de habitantes de El Naranjo, en el retén había pobladores que han sido desplazados de otras comunidades, quienes también colocaron una camioneta para impedir el paso.

Poco después de las 6:00 de la tarde, el convoy llegó a ese punto y fue retenido; los mandos estatales bajaron de sus autos y de forma agresiva y a gritos intentaron mover a los manifestantes, quienes los increparon con la exigencia de seguridad.

Con los pobladores estaba el representante del Centro Morelos, Manuel Olivares Hernández, quien dijo a los efectivos que el acuerdo era no dejarlos pasar hasta que garantizaran seguridad y vigilancia permanente.

Tras diálogos fallidos, los mandos del convoy decidieron replegar a los inconformes y comenzó la primera confrontación, en la que los policías estatales de la Unidad de Fuerzas Especiales (UFE) cortaron cartucho y apuntaron directamente a los pobladores, luego de que uno de ellos alzó un machete.

También detuvieron a uno de los inconformes y a golpes lo subieron a una camioneta, por lo que a las exigencias se sumó su liberación.

La gresca duró varios minutos y tras replegarlos y retirar la camioneta, los uniformados lograron pasar. Además soltaron al detenido.

Segundo retén

El paso del convoy fue retenido nuevamente en la carretera Chichihualco-Chilpancingo con una máquina retroexcavadora que cortó la circulación por casi una hora.

Nuevamente se registró una riña, en la que por unos momentos fue detenido Manuel Olivares y fue golpeado, junto con otras personas. Tras unos minutos de pelea y diálogo, se reabrió el paso y se liberó a los detenidos.

Al paso del convoy, los agentes de seguridad tiraron clavos, por lo que diversos vehículos civiles resultaron con las llantas ponchadas. En la operación además amagaron a reporteros y a algunos intentaron quitarle su equipo de trabajo; otros fueron revisados, a pesar mostrar sus identificaciones.

Entre el convoy de los cuerpos de seguridad se observaron unos cinco vehículos, los cuales remolcados desde El Naranjo, sin embargo, aún no hay información del saldo de los ataques en ese poblado, pero extraoficialmente se habla de al menos un muerto.