En Guerrero hay grupos delictivos vinculados con la población: Sheinbaum
CHILPANCINGO, Gro., 18 de septiembre de 2026.- Los presidentes municipales de Quechultenango David Astudillo Morales y de Mochitlán Gerardo Mosso López se deslindaron de la crisis en el llamado Circuito Río Azul, donde pobladores bloquearon, quemaron y destruyeron patrullas y retuvieron a militares y policías en rechazo a su ingreso a esos municipios.
En comunicados por separado los alcaldes de Quechultenango y Mochitlán se deslindaron de los hechos ocurridos durante la tarde del jueves que generaron tensión y que fuerzas de seguridad dispararan al aire, y que se calmó hasta que se logró la intervención del gobierno del estado.
El presidente municipal de Mochitlán del PVEM, Gerardo Mosso López aseguró que el Ayuntamiento no tuvo participación, que el bloqueo fue encabezado por particulares y que su administración se mantuvo en comunicación con la Mesa de Seguridad de La Montaña Baja para conocer la situación que se estaba presentando y actuar de manera institucional.
Por su parte, el Ayuntamiento de Quechultenango encabezado por el perredista David Astudillo Morales también se deslindó de la confrontación, dijo que el Ayuntamiento intervino dentro del ámbito de sus atribuciones y buscó privilegiar el diálogo, la coordinación institucional y una salida pacífica para proteger la integridad de la población.
En el texto se afirmó que la administración municipal no convocó, organizó, instruyó ni promovió actos de confrontación contra ninguna autoridad, “por lo que las acciones realizadas de manera individual por particulares corresponden exclusivamente a quienes las hayan ejecutado y no pueden atribuirse al Ayuntamiento ni a sus integrantes”.
De las personas que se reportaron lesionadas, el Gobierno de Quechultenango expresó su solidaridad con las víctimas y sus familias y pidió que sean las autoridades correspondientes las encargadas de investigar y determinar objetivamente cómo ocurrieron los hechos y las responsabilidades que pudieran derivarse.
Esta área de la región Centro de Guerrero, localizada a una hora de Chilpancingo, las autoridades federales la identifican como una zona controlada por la organización criminal Los Ardillos y cada vez que fuerzas de seguridad intentan ingresar, las personas de ese lugar se oponen a los dispositivos.

