CHILPANCINGO, Gro., 27 de enero de 2019.- Desplazados de Tlaltempanapa, Zitlala, advirtieron que no retornarán a sus hogares hasta que no se detenga al grupo delincuencial establecido en su comunidad, y hasta que regresen con vida a los tres hombres que están desaparecidos.

En conferencia de prensa este domingo en Chilpancingo, los desplazados por la violencia que habitan en la cancha del municipio de Copalillo, recordaron que tras la desaparición de sus familiares y allanamiento de sus viviendas, decidieron abandonar el poblado hace más de dos meses, y que de la misma manera huyó la mayoría de los pobladores hacia otros lados.

“Si vamos a regresar nos matan, no vamos a tardar más que tres-cuatro días en el pueblo, por eso mismo no queremos regresar, queremos que nos reubique el gobierno y mientras estamos en la cancha techada nos ayude con el apoyo económico mensual pues no tenemos trabajo”, expresó Víctor Ojeda Hernández, uno de los desplazados.

Dijo que los delincuentes tienen arraigo en la misma comunidad pues de ahí son sus padres y abuelos también; detalló que ellos obligan a las personas a trabajar para ellos en la llamada comunitaria y a quienes no quieren acudir, como los adultos mayores, los golpean o hasta los matan.

También denunció que en la minuta presentada por el subsecretario de Gobierno, Martín Maldonado, a mediados de enero en Copalillo se establece que autoridades de Zitlala están de acuerdo en trabajar para su regreso sin embargo, aseguró, el comisario ejidal Ernestino Hernández Trinidad ya fue asesinado y su firma viene en el documento.

“Si vamos a regresar que nos enseñen a los malos, si ya los agarraron, de nuestros familiares no sabemos si están vivos o están muertos, que los presenten con vida, vamos a ir”, dijo

Aseguró que antes de salir pidieron ayuda al presidente municipal Rogelio Ramos Tecorral, quien en lugar de ayudarles informó a los delincuentes, quienes al saber ingresaron a sus viviendas y se llevaron a sus dos hermanos Pedro y Javier Ojeda Hernández y Víctoriano Hernández.

Otra habitante agregó además que los delincuentes no los dejan salir del pueblo ni para trabajar, y cuando alguien llega a salir sin que se den cuenta les cobran mil 500 pesos por persona como castigo, por lo que ya no quieren vivir ahí.

En la conferencia informaron que actualmente hay 62 habitantes refugiados en Copalillo, de los cuales 32 son menores.