Control de daños
Hay días en que el peso del mundo no se lleva en los hombros, sino en el pecho. Días en los que una persona se despierta, mira el techo, ve la luz del sol filtrarse por la ventana y, en lugar de sentir alivio, siente un cansancio absoluto. Se viste en silencio, sale a la calle, saluda a los vecinos y sonríe por compromiso, mientras por dentro arrastra el cuerpo a través de un laberinto oscuro. Nadie lo nota. En un mundo que camina de prisa, el dolor más profundo suele ser el más silencioso.
El pasado 10 de septiembre se conmemoró el Día Mundial de la Prevención del Suicidio. La fecha llenó las redes de moños amarillos, estadísticas frías y frases de optimismo automático. Pero hoy es 13 de septiembre. Los reflectores de la efeméride se han apagado y, sin embargo, el dolor de miles de personas sigue intacto. Porque la urgencia de salvar una vida no vence conmemorando una fecha.
A veces nos confundimos. Pensamos que quien contempla el suicidio quiere acabar con su vida, pero la verdad es más profunda: lo que busca desesperadamente es acabar con un sufrimiento que ya no puede sostener. Y casi siempre, detrás de ese sufrimiento, hay un duelo que nadie vio.
La tanatología nos enseña que no solo lloramos a los que mueren en un ataúd. También se vive un duelo cuando se pierde un gran amor, cuando la salud se quiebra, cuando el negocio de una vidaquiebra, o cuando el sentido del futuro simplemente se desvanece. Quien tiene pensamientos suicidas es, la mayoría de las veces, alguien que camina con el corazón roto por una pérdida invisible. Su mundo se derrumbó y se quedó atrapado bajo los escombros.
Desde este enfoque, el dolor no es una enfermedad que debamos “arreglar” con un regaño o una receta lógica. Es un proceso de duelo desatendido que necesita espacio, respeto y, sobre todo, tiempo para sanar.
El objetivo de integrar la tanatología en la prevención del suicidio es ayudar a la persona a transitar su pérdida, a despedirse de lo que ya no está y, gradualmente, a reconstruir un nuevo sentido de vida.
Prevenir el suicidio desde el humanismo es recordarle a quien sufre que su dolor merece ser escuchado, que sus pérdidas importan y que, incluso en el vacío más profundo, no tiene por qué caminar a solas.
“Si hoy estas pasando por un duelo o un dolor que se siente insostenible, recuerda que hay manos dispuestas a sostener la tuya. No estás solo”. Marca Línea de la Vida 800 911 2000(Atención gratuita, confidencial y especializada en salud mental y prevención del suicidio las 24 hrs).
ESCRIBEME Y HABLEMOS: ¿Qué pérdida te está costando más trabajo cargar hoy en día?Déjame tu comentario aquí abajo o envíame un mensaje privado a [email protected], en Facebook a Tanatóloga Patty Ugalde, o por WhatsApp al 7442946350.