• Alito y PRI: adiós a plurinominales y al neoliberalismo
  • Los militantes piden ajuste de cuentas a los culpables
  • Las promesas de Moreno, la acción de Ortega y Piñón

El cambio debe ser radical.

O Alejandro Moreno Alito cumple su palabra o el Partido Revolucionario Institucional (PRI) perderá su última oportunidad.

Muchos giros le esperan.

En lo ideológico, el abandono del neoliberalismo.

Hacia la sociedad, el abanderamiento de las causas más populares.

Con la militancia, promoción de diálogo con la base, formación de cuadros, oportunidad para el ascenso, para la carrera política y espacios de oportunidad y postulación.

La nueva praxis estará dirigida precisamente para quienes han hecho trabajos partidistas desde el seccional hasta liderazgos, posiciones administrativas y de elección.

En lenguaje llano: debe ser el fin de las carreras de quienes pasan de una cámara a otra, de una posición a otra al amparo de ese trapecio creado por ellos mismos llamado plurinominales.

Quienes manejaban al PRI.

Es un cambio profundo para borrar más de tres décadas de una política cada vez más alejada de las bases y más cerca de la corrupción y de la ineficiencia gubernamental para atender las causas populares.

TRABAJO DE TIERRA

No es necesario dar nombres.

La sociedad entera tiene los conoce y el priismo entero, lo pulsaron los tres candidatos -el ganador Alejandro Moreno Alito, Ivonne Ortega y Lorena Piñón- quiere acciones de fondo.

-La reconstrucción del PRI pasa por un examen y ajuste de cuentas con el pasado. ¿Habrá juicio a los ex presidentes?

-Tenemos que ser congruentes. Si es necesario, lo haremos. No es tabú ningún ex presidente.

-¿Ni Enrique Peña Nieto?

-Ni él -resumió Alito mientras repasaba el fracaso del gobierno anterior, la crisis tricolor con dirigentes sin militancia, sin base, sin reconocimiento.

Fue un sexenio de postulaciones, reconoció, “con las características que decía (Luis Donaldo) Colosio: los primeros sorprendidos fuimos nosotros los priístas”.

Asintió:

-Fueron esas traiciones a la militancia las que nos llevaron al fracaso.

Como dirigente, dijo, su tarea está en el ejido, en la comunidad, en los pueblos, en ciudades y distritos, “no en las oficinas de Insurgentes Norte”.

Le llegó el día de la verdad.

BAJA PARTICIPACIÓN

1.- Al momento de redactar esta columna no había datos ciertos.

Solamente una encuesta de salida elaborada, con a autorización oficial, por Consulta Mitofsky que daba más de 70 por ciento de los votos a Alejandro Moreno Alito, menos de 20 a Ivonne Ortega y alrededor de diez a Lorena Piñón.

La participación, como aquí adelantamos, estuvo muy lejos de motivar a los supuestos 7.2 millones de militantes, muy pocos para la tercera fuerza política y para colmo rasurados por el Instituto Nacional Electoral (INE).

2.- Varios gobernadores priístas de plano se aislaron de la elección interna y no hicieron campaña por nadie.

Dos: el sinaloense Quirino Ordaz y el potosino Juan Manuel Carreras.

Y 3.- los homicidios en Cancún han disminuido, reporta el gobernador Carlos Joaquín.

El apoyo de fuerzas federales, dice la información oficial, ha ayudado reducirlos 29 por ciento de enero a agosto.