La pobre pobreza

El reporte “10 años de medición de la pobreza en México, 2008-2010” que presentó el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) es una fotografía de la realidad social del país en el cual, las políticas públicas de combate a la pobreza han tenido como prioridad la rentabilidad política y no su reducción.

Han sido fuentes de poder político y económico. Se convirtieron en mecanismos de control electoral y saqueo de las finanzas publicas

Las cifras son una estampa de las carencias que padece el 60 por ciento de la población de estas entidades que viven en condiciones de pobreza y del 20  en pobreza extrema, y esta última se extiende, con mayor amplitud, en la región sur del país.

En Chiapas, Aunque en la última década se presentó una disminución de 0,6 décima de punto en la población que vive en condiciones de pobreza, esta entidad se ubica en el primer sitio en la medición de 2018. En estos años pasó de tener 77 a 76,4 por ciento de sus habitantes en esa condición.

En cuanto a pobreza extrema, también hubo una disminución de 9 puntos porcentuales; sin embargo, sigue siendo el estado con mayor porcentaje de población en esa condición a nivel del país pues en 2008, tenía un 38,7 y hoy es de 29,7 por ciento.

Guerrero presenta una disminución de 2 enteros porcentuales de mexicanos en pobreza al pasar, en 2008, de 68,4 a 66,5 en 2018, sin embargo, se mantiene como el segundo estado con mayor porcentaje de población en esas condiciones.

En periodo 2008-2018, el porcentaje de guerrerenses en condiciones de pobreza ha fluctuado entre 64 y 69,7, por lo que se ha mantenido en los primeros lugares de las entidades menos favorecidas.

En lo que se refiere a pobreza extrema, hoy el 26,8 por ciento de sus habitantes sufre de esta condición. En la última década, este porcentaje disminuyó en 5,6 puntos.

Pero existen contrapesos que no deben perderse de vista. Hay indicadores que revelan carencias indispensables de superar. El indicador que presenta un panorama poco optimista es el de la seguridad social; hasta 2018, el 75 por ciento carecía de acceso a éste. Una porción del 58 por ciento de los guerrerenses no cuenta con servicios básicos en la vivienda pero es muy importante considerar que el 35 carece de acceso a la alimentación.

También ubicado en la franja de la pobreza, Oaxaca es el tercer estado con mayor porcentaje de su población en esas condiciones. De 2008 a 2018, éste se incrementó al pasar de 61,8 a 66,4, incluso en 2016 alcanzó al 70,4 de sus habitantes.

En cuanto a la población en condiciones de pobreza extrema, si bien hubo una reducción de 5,1 puntos en los últimos 10 años, hoy el 23,3 por ciento de su población se ubica en esa condición, lo que lo coloca como la tercera entidad con más habitantes con carencias por debajo de la línea del bienestar.

Los datos son poco halagüeños para los habitantes de Oaxaca pues, el 76 por ciento aún carece de acceso a la seguridad social, el 58 de servicios básicos en la vivienda y el 27 a la alimentación.

El combate a la pobreza precisa atención inmediata a través de políticas encaminadas a liberar a los pobres de las distintas formas de dependencia y requieren de la adopción de un modelo económico sostenible e inclusivo.

Desplazar a las personas de la pobreza extrema a la pobreza, no es una solución. Es una victoria fútil cuando día a día el piso social se vuelve cada vez frágil y es más fácil caer en pobreza que salir de ella.

La diferencia entre estar jodido y jodidísimo es ninguna, diría la abuela.