ACAPULCO, Gro., 25 de marzo de 2019.- Autoridades federales y estatales se reunieron en la Promotora Turística (Protur), en la zona Diamante del puerto, tras el hundimiento de un barco que provocó el derramamiento de diésel en la bahía de Puerto Marqués esta madrugada.

El secretario del Medio Ambiente de Guerrero, Alan Ramírez Hernández dijo que corresponde a la Secretaría de Marina contener el derrame e imponer la sanción correspondiente. Añadió que la dependencia comenzó el protocolo de actuación para contener el combustible e impedir que se extienda.

A la reunión acudieron el delegado de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), Gerardo Yépez Tapia; el subdelegado de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), Juan Manuel Solís; el asesor del gobernador, César Flores Maldonado; el representante de Gobernación Federal, Érit Montúfar; entre otros.

Quadratín informó que el Capitán de Puerto Marqués, Roberto José Garduño Trejo dijo que se dirigía a una reunión para hablar del derrame y que “muy seguramente” habría un comunicado. Sin embargo, la reunión se desarrolló a puerta cerrada y nadie más, salvo el titular de Semaren, quiso emitir una de declaración.

Antes de la reunión, prestadores de servicios náuticos informaron que el hundimiento, ocurrido en la madrugada, había sido advertido a Garduño Trejo; no obstante, la vieja embarcación no fue remolcada a otra área.

Comerciantes y vecinos de Puerto Marqués continúan plantados en un acceso a la Marina Cabo Marqués de Grupo Mexicano de Desarrollo, en espera de la solución al severo problema ambiental.

Hasta las 2 de la tarde, el diésel había cubierto unos 20 metros de playa en la bahía y, a pesar de la colocación de la barra de contención por miembros de la Secretaría de Marina, el fuerte olor a combustible persistía, provocando que los escasos turistas que había se quedaran en la franja de arena.

Otro grupo de marinos llegó a la zona del hundimiento para verter detergente sobre el diésel.

Pescadores de la zona, buzos y lancheros advirtieron que el daño ambiental mermará sus ingresos y afectaría sus fuentes de trabajo, pues el derrame del diésel provocará la muerte de flora y fauna marina.